October 23, 2021

Marruecos y España visualizan el fin de la crisis diplomática con la primera reunión entre Albares y Burita

Justicia El juez imputa a la ex ministra Arancha González Laya por la entrada de Brahim Ghali en España ‘Caso Ghali’ La Policía dice al juez que Brahim Ghali salió de España indocumentado

Primer paso en firme para la recuperación de las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos, después de que Mohamed VI expresara públicamente su deseo de abrir una etapa “inédita” en la colaboración con Madrid. El Ministerio de Exteriores ha informado esta tarde que José Manuel Albaresha tenido una conversación telefónica con su homólogo, Nasser Burita, y que han acordado “mantener una reunión en persona, próximamente”, ya que no ha sido posible un encuentro en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU. Albares se encuentra allí pero Burita no asiste a la cita.

El horizonte de este encuentro, que previsiblemente será en Rabat, acaba de normalizar la comunicación entre ambos países, que Marruecos dinamitó tras la decisión española de acoger en un hospital de Logroño al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Este hecho produjo la mayor crisis política con el vecino africano desde Perejil. La monarquía alauí lo utilizó para castigar a España y, fundamentalmente, a la entonces ministra Arancha González Laya, por no apoyar la decisión de Donald Trump de reconocer la marroquinidad del Sáhara.

Y para que fuera cristalino su enfado, después de varias declaraciones contra España y su ministra, en las que se avisó de que la acogida marroquí tendría consecuencias, Rabat impulsó y permitió la llegada de miles de marroquíes a las costas de Ceuta para hacer evidente qué pasa si ellos no controlan su frontera.

Poco a poco la situación se normalizó pero Pedro Sánchez acabó sacrificando a Laya en la renovación de su gabinete en julio, como prueba de la voluntad de retomar las relación con Marruecos. Ella ya no mantenía interlocución con Burita, que ni siquiera se le ponía al teléfono, y fue quien apostó dentro del Gobierno por traer a Ghali, después de que lo solicitara Argelia, en contra del criterio de otros ministros, como el del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Ahora, con la aquiescencia de Mohamed VI y el encargo prioritario de Sánchez a Albares de coser las relaciones con Marruecos, el nuevo ministro de Exteriores ha ido tejiendo una nueva comunicación con su homólogo. Hoy se hace público que han hablado pero ya lo habían hecho con anterioridad. Es la prueba tangible del deshielo.

El anuncio de que por fin se reunirán se ha producido justo el día que se ha conocido que un juez de Zaragoza ha llamado a declarar como imputada a González Laya, en una causa que investiga la entrada en España de Ghali, a quien por orden de Exteriores no se pidió el pasaporte, al ser transportado por una avión oficial argelino. La denuncia parte de un particular., el abogado Antonio Urdiales, con conexiones familiares con Marruecos, que dice sentirse perjudicado por la crisis diplomática entre ambos países que provocó la llegada del líder saharaui. No obstante, sus vínculos con Rabat y la investigación judicial que él ha propiciado no parecen ser óbice para que España prosiga con el deshielo con Marruecos. Todo a falta de saber si este asunto también formará parte de la conversación que mantengan Albares y Burita.

Estas palabras fueron la señal inequívoca de que la tormenta había pasado y de que Rabat, después cobrarse la pieza de la anterior ministra de Exteriores,. Arancha González Laya, estaba dispuesto a volver a la normalidad.

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