September 20, 2021

Pilar Alegría revisará la profesión docente desde enero con más prácticas y mayor reconocimiento a la carrera

Educación El PSOE defiende la supresión de los exámenes de recuperación porque generan “brecha social” Educación El Gobierno elimina los exámenes de recuperación en la ESO y se podrá pasar de curso directamente

La ministra de Educación y FP, Pilar Alegría, tiene intención de retomar a partir de enero la reforma de la carrera docente que su predecesora, Isabel Celaá, dejó en suspenso y que, hasta ahora, ningún Gobierno se ha atrevido a acometer. En su equipo no quieren hablar de MIR educativo -no se plantea, de momento, un examen nacional como el que tienen los sanitarios-, pero sí que plantean un cambio tanto en la formación inicial como en los primeros pasos de los maestros en las aulas, así como en el desarrollo a lo largo de toda su profesión.

Alegría, que fue nombrada hace dos meses, ha comparecido por primera vez en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados haciendo un guiño a los profesores, a quienes le ha atribuido “la mayor parte del mérito” de haber sacado adelante el curso pasado en mitad de la pandemia. Pero, ha dicho, “están emergiendo nuevas formas de enseñar” y “el futuro pasa por el trabajo cooperativo, la formación y la práctica docente en equipo, y el flujo continuo de las buenas prácticas de éxito”.

Por eso, ha revelado, está en conversación con la Conferencia de Decanos de Educación, con la Conferencia de Rectores (Crue) y con el Ministerio de Sanidad para acometer un triple cambio. En primer lugar, va a impulsar “a través de diferentes normas y acuerdos” una “revisión” de la carrera de Magisterio para que los contenidos que estudien los futuros docentes “tengan una parte más práctica”, según fuentes educativas, y no tan teórica y apegada a las didácticas como es ahora.

En segundo lugar, Alegría ha planteado una “revisión de los criterios, procedimientos y contenidos asociados al acceso a los cuerpos docentes”. ¿Qué significa esto? Fuentes del Ministerio explican que no va a haber un cambio en el modelo de oposiciones, sino que se va a fomentar que haya “más contacto profesional con las aulas” antes de que los maestros comiencen a dar clases. Se trataría, por tanto, de fomentar una fase de inducción en donde los profesores expertos puedan juntarse con los novatos y acompañarles más.

En tercer lugar, la ministra quiere prestigiar más la labor de los docentes. No se trata, en principio, tanto de mejorar su sueldo como hacer algún tipo de guiño o reconocimiento por experiencia, investigación y ocupación de cargos directivos que hayan tenido.

La OCDE siempre dice que los profesores españoles están razonablemente bien pagados, pero el problema es que empiezan y terminan su carrera profesional ganando prácticamente lo mismo, algo que les desmotiva.

Alegría ha insistido en su intención de alcanzar un consenso no sólo con las fuerzas sindicales que participarán en los cambios de la carrera docente, sino también de todos los agentes educativos. asociaciones de la escuela pública, de la concertada y de la privada, editores de libros, inspectores… En este sentido, ha dicho que se está reuniendo con “todas y cada una” de las comunidades autónomas, tanto las gobernadas por el PSOE como las del PP, para llegar a más acuerdo en los currículos y en el polémico proyecto de real decreto de evaluación, promoción y titulación.

Se ha generado mucha crítica en torno a la decisión del Ministerio de Educación de suprimir los exámenes de recuperación de la ESO. Alegría ha defendido la evaluación -“Lo que no se evalúa con rigor difícilmente se puede mejorar, sin la evaluación iremos a ciegas”-, pero ha apostado por un modelo de “evaluación formativa”; en sus palabras, “la que ayuda a reconducir a lo largo de todo el proceso, al mismo tiempo que se lleva a cabo, y que no sólo sirva para juzgar o sancionar cuando el proceso se ha acabado”.

“Cuando yo hablo de esfuerzo, en el que creo firmemente, me refiero a algo que se consigue sólo con motivación, estímulos y apoyos y no con simples exigencias. Se consigue mucho mejor con bienestar que con sanción. La escuela no la debemos diseñar para sufrir, tiene que estar diseñada para disfrutar aprendiendo”, ha recalcado.

Y ha querido hacer un guiño a las 38.000 familias de educación especial, que se sintieron amenazadas con Celaá: “Sus hijos van a seguir recibiendo la atención que merecen”.

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