September 21, 2021

El Parlament condecora a los “mártires” separatistas

Obviando que esta semana el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha desmontado con su doctrina la existencia de supuestos independentistas perseguidos por el Estado, el Parlament condecoró este viernes a las «víctimas de la represión», a las que, a la espera de un censo que les ponga nombre y apellidos, otorgó su máxima distinción, la medalla de honor de la Cámara.

Según Roger Español -ex candidato de JxCat al Senado que perdió un ojo en el 1-O antes de iniciar su carrera política y hoy portavoz de los premiados- se reconoció a «más de 4.000 mártires». Según la presidenta de la Cámara, Laura Borràs, podríamos estar hablando de hasta 4.500. En más de mil personas ha aumentado ya la cifra desde que el separatismo hablara de «3.000 represaliados» y así acuñara un guarismo que ha recibido el aval institucional tanto del Govern como del Parlament para exigir una amnistía masiva al Gobierno.

En ese heterogéneo cómputo se siguen incluyendo los más de 1.000 supuestos heridos en las cargas que tuvieron lugar para tratar de impedir el referéndum ilegal, a pesar de que Estrasburgo no haya apreciado indicios que apunten a una vulneración de los derechos humanos de los dos primeros denunciantes que han decidido acudir a la Justicia europea tras ver tumbados todos sus recursos en el sistema judicial español.

Tras proyectarse un vídeo sobre la «represión policial» editado por TV3, Borràs reivindicó la necesidad de que el independentismo, con el Parlament a la cabeza, mantenga «un relato histórico propio» con gestos como la concesión de la medalla ayer concedida a sus «víctimas». La presidenta de la Cámara catalana desdeñó los indultos, al considerar que el Gobierno actuó forzado por miedo a que la Justicia europea que no aprecia vulneración de derechos humanos sí tumbara la sentencia del Tribunal Supremo. «La represión no ha disminuido», proclamó la dirigente de JxCat tras destacar entre los eminentes represaliados a Quim Torra, que asentía a unos metros, flanqueado por Artur Mas, también incluido entre la relación de condecorados al haber sido condenado por la organización del 9-N.

Se jactó Borràs de seguir excluyendo premeditadamente de las instituciones al constitucionalismo, que rechazó participar en la entrega de la medalla de honor del Parlament, que tras ser entregada se expondrá en el Museo de Historia de Cataluña para alimentar ese relato «genuino» del que también habló la presidenta de la Cámara.

«Los que se sienten excluidos son los que aplicaron el 155 o aplaudieron el discurso de su Rey», blandió la presidenta del Parlament para, valiéndose de su rol institucional, señalar al constitucionalismo como un espectro político a repudiar.

PSC, Vox, Cs y PP no enviaron a ningún representante al acto con el que la Cámara catalana celebra la Diada, la festividad oficial de Cataluña, de la que definitivamente se ha apropiado el separatismo. Sí tuvieron a bien los comunes participar de la performance ideada por Borràs.

Claro que las fuerzas políticas independentistas no salieron indemnes de su sesgado acto de reconocimiento, pues las «víctimas» y los ponentes escogidos para glosar su «lucha» cargaron las tintas contra los dirigentes por la manifiesta desunión que impide culminar la conversión de Cataluña en un Estado cuatro años después del 1-O y por considerar a los Mossos parte de ese aparato represor que los oprime.

Denunció Español que «la represión de la Generalitat y del Govern hace daño». «He visto como muchos independentistas ven las instituciones catalanas como un enemigo al mismo nivel que el español», proclamó el portavoz de los galardonados ante un cariacontecido Pere Aragonès.

ERC fue de nuevo la peor parada en una ceremonia que, no en vano, había diseñada la JxCat de Borràs. «La clase política nos ha decepcionado, dejasteis que la soberanía de este Parlament fuera pisoteada», reprochó el director del digital independentista Vilaweb, Vicent Partal, escogido para loar los méritos de los premiados. Sus reproches impactaron, paradójicamente, contra uno de los galardonados, el ex presidente del Parlament, Roger Torrent, quien ostenta la doble condición de «represaliado» y cómplice del Estado represor para no pocos secesionistas. Pues está investigado por desobediencia, sí, pero también se le reprocha haber ejecutado la retirada del escaño de Torra cuando fue inhabilitado.

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