September 21, 2021

La última vía para desbloquear la Justicia: doble negociación y 45 días

Justicia Lesmes denuncia los ataques del Gobierno a la independencia judicial y urge a PSOE y PP a renovar el CGPJ “en las próximas semanas” Política El Gobierno se abre a una reforma futura del CGPJ, pero sólo si el PP acepta renovarlo con el modelo actual

La renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se ha convertido en un laberinto político desesperante que tiene atrapados al PSOE y al PP desde hace más de tres años, sin encontrar una salida. Sin embargo, por primera vez en estos últimos meses, hay un tímido paso adelante, que si bien no es suficiente para despertar el optimismo, sí ofrece un horizonte al que podrían dirigirse Ferraz y Génova para encontrarse. El Gobierno abrió la puerta a una posible reforma del sistema de elección de los vocales -como exige el PP para alcanzar un acuerdo-, que no concretó en nada, mientras que en las filas populares se mostraron dispuestos a pactar una renovación con el sistema actual siempre y cuando el cambio de modelo de elección se tramite de manera paralela.

Aún es una vía que está por explorar, pero es un nuevo tanteo entre los dos partidos mayoritarios, que tienen en su mano pactar para salir del bloqueo actual.

Frente a la indeterminación planteada por el Ejecutivo socialista, que pone como única prioridad la renovación de los miembros del órgano, el PP pone encima de la mesa una salida con el compromiso de que ésta podría estar resuelta en apenas mes y medio, unos 45 días. Sería terminar de negociar los nombres de los vocales -que ya tienen muy avanzados después de tantos meses de conversaciones previas y algún que otro conato de acuerdo- mientras que en el Congreso se tramita por la vía de urgencia una reforma para que los jueces puedan elegir al menos a la mitad de los vocales, como viene reclamando la Comisión Europea.

Fuentes del PP aseguran que es imprescindible vincular los dos procesos y que tienen que darse al mismo tiempo para blindarse ante promesas que luego no se cumplan. El PP calcula que sólo se necesita mes y medio -lo mismo que llevó la reforma que limita las capacidades del CGPJ en funciones- para que se apruebe su ley, que podrían presentar de manera inmediata porque ya la tienen redactada.

«Lo importante es que haya una renovación y, a la vez, un proceso de reforma de le ley orgánica. Y además pueden durar más o menos lo mismo. Si tenemos voluntad, se puede hacer en el mismo tiempo: que este CGPJ se renueve, sí, con el modelo actual y a la vez se reforme» la norma para que en los siguientes mandatos ean los jueces «los que se elijan entre ellos», explicó ayer el secretario de Justicia del PP, Enrique López. La clave es el «a la vez».

Es decir, el PP necesita un compromiso por escrito y sólo le vale que el PSOE apoye en el Congreso la toma en consideración de la reforma legal y se comprometa a aprobarla.

En el lado socialista, fue la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, la que abrió la puerta a una futura reforma. En una entrevista en RNE, Rodríguez afirmó que el Gobierno está dispuesto a revisar el sistema de elección y a estudiar «todos los escenarios», pero siempre después de renovar el actual CGPJ con el modelo actualmente vigente. «Ley y Constitución; cúmplase. Y después, afrontamos reformas», dijo.

Es algo que también apuntó a su manera la ministra de Justicia, Pilar Llop, pero siempre en condicional: primero, los cambios pendientes, y luego ya se hablaría de la reforma legal. «Renovemos los órganos constitucionales y abramos posteriormente los debates y que el Congreso y el Senado, los órganos legislativos que representan a los ciudadanos democráticamente elijan el modelo», subrayó.

En la última negociación de Génova y Moncloa, el PP estaba dispuesto a aceptar la renovación actual -ya lanzada en julio de 2018- y, a posteriori, cambiar la ley orgánica del Poder Judicial. Pero esa posibilidad de pacto se torció por la exigencia del Ejecutivo de que el juez De Prada estuviese entre los elegidos. Ahora, tras las recomendaciones de la UE, los populares exigen que el compromiso sea previo y se lance la reforma en el Congreso ya, y no como promesa futura.

Por eso al PP no le convence el tímido paso del Gobierno. Los dirigentes populares consultados por este diario recelan y temen que sea un mero cebo dialéctico, o un globo sonda. Lo ven un gesto «raro», toda vez que el Ejecutivo está acusando a la vez a Casado de situarse fuera de la Constitución, y prefieren esperar a una mayor concreción. Entretanto, el PSOE presiona para renovar ya el CPGJ.

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