September 22, 2021

Casado afea a Sánchez su “arrogancia” y que “presuma” por Afganistán: “No es ético”

Pablo Casado ha abierto este domingo el nuevo curso político 2021-22 afeando a Pedro Sánchez su “arrogancia a la hora de celebrar ciertos triunfos”, entre ellos los índices de vacunación o la gestión de la crisis de Afganistán. Sobre la situación afgana le ha echado en cara que “ningún mandatario mundial se ha atrevido a celebrar el drama, el horror de Afganistán” y le ha reprendido porque “es algo que no es ético”.

El líder del PP le ha reprochado al presidente del Gobierno que haya dicho que “tenemos que celebrar la misión internacional porque ha sido un profundo éxito”, pues “por supuesto” que las Fuerzas Armadas españolas han logrado un buen resultado en esta crisis internacional “jugándose la vida”, pero Casado no considera lícito celebrarlo y “presumir de esto”. “¿Cómo celebramos lo que pasa en Afganistán, cómo celebramos que nuestras tropas hayan tenido que jugarse la vida?”, se preguntó.

Esta censura al triunfalismo de Sánchez ha sido tan solo una de las incontables críticas que Pablo Casado le ha dedicado durante el acto central de apertura del curso político que Casado ha presidido este domingo en Galicia junto al líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, en el que reivindicó el “sentido de Estado” de su partido que el Gobierno le niega y que durante la pandemia la oposición “no ha hecho más que tener la mano al Gobierno” y, en frente, “se ha encontrado un frontón, un no es no, un cordón sanitario”.

El PP ha sacado músculo y ha redoblado la crítica contra Sánchez, sentando también las bases de la que será su política en el nuevo curso, en la que aprovecharán para fortalecerse con una Convención Nacional en otoño que abrirán en Santiago de Compostela y para presentarse como “alternativa” al “Gobierno más radical de la historia de España y de la Unión Europea”, una descripción que considera objetiva y “no exageración”, con ministros comunistas, dependiente de partidos que cuestionan la actual configuración del país y de otros que no condenan el terrorismo.

Sobre terrorismo también se paró a hablar Casado ante medio millar de afiliados y diferentes de su partido en la comunidad gallega y lo hizo para censurar, una vez más, al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Pedro Sánchez lleva 38 ministros en 39 meses de Gobierno y el líder del PP considera que es el momento de que iguale las cuentas y cese a un nuevo responsable.

Además de razones ya antiguas como la gestión de la cúpula policial o de la reforma del Poder Judicial, suma ahora su política de acercamiento a los presos de ETA, coincidiendo este fin de semana con el 21 aniversario del tiroteo del concejal del PP en Zumárraga Manuel Indiano Azaustre.

De cara a este nuevo curso político, se mirarán en el espejo de los gobiernos del PP en autonomías como Galicia, en alcaldías y en diputaciones, pero también en su “oposición responsable en sentido de estado” y en que son la “alternativa” a las seis contrarreformas de este gobierno y en que “le vamos a dar la vuelta a este país como un calcetín”.

Si la apertura del curso político sirve para marcar el rumbo del nuevo año, el PP ha marcado uno en el que no dará tregua al Gobierno a la hora de sacarle los colores por sus errores, en este caso, por la gestión de la pandemia y de la crisis afgana, pero, en general, por toda su gestión. Sobre la pandemia ha sido Feijóo el que más ha recriminado las miserias de la gestión del ejecutivo, contraponiendo su propia actuación al frente del gobierno gallego y el comité de expertos sanitarios que le asesora desde el inicio de la crisis sanitaria con decisiones “serias” y “sólidas”.

“Saldremos de esta escuchando a los profesionales sanitarios”, ha defendido Feijóo, ironizando sobre un Gobierno estatal que apela a la Virgen de Lourdes“. “No vamos a salir de esta con ruedas de prensa, ni con anuncios en el telediario, ni con apariciones como si fuese la Virgen de Lourdes para decir lo que va a pasar y que lamentablemente nunca pasa”, ha afeado.

Feijóo ha defendido el liderazgo de Casado y también que el Partido Popular es la única alternativa y que “nunca ha sido tan necesario como ahora, ni siquiera en la época de Zapatero“. “Nunca, nuca hemos sido tan necesarios”, insistió, y sacó pecho de su estabilidad y cohesión, “no hay otra alternativa, lo hemos visto en estos políticos de moda que duran lo que duran las modas”.

Además, ha aprovechado para presentarse ante los votantes como la única alternativa de la derecha, en alusión velada a Ciudadanos o incluso a Vox, y llamó a los cargos de su partido a trabajar para recuperar a aquellos cuidados que en su día confiaron en el PP, pero en las últimas citas dieron su voto a otras fuerzas. Frente a ellos, se presentó como “la mejor opción” y como la “casa grande que ha sido constitucionalista y europea” y que “se ha mantenido en los momentos de extraordinaria dificultad”

El acto fue el regreso del PP a su ya emblemática carballeira de San Xurxo, en el municipio pontevedrés de Cerdedo-Cotobade, para iniciar su curso político a nivel nacional. Tras un paréntesis en 2020 por la pandemia de la covid-19, volvió al lugar en el que desde 2016 dan el pistoletazo de salida y, en palabras de su anfitrión, el alcalde Jorge Cubela, “cogen fuerzas” y marcar el rumbo.

Regresaron también a reencontrarse con su esencia, pues los ‘populares’ tienen “alma gallega y alma del rural” y esta carballeira, pese a que este año no hubo pulpo, resume su carácter. Los carballos (robles en gallego) “acreditan la fortaleza de Galicia”, añadió Feijóo y “representan la cuna del PP”, puntualizó Casado. Mirando hacia este partido gallego, su líder y presidente ha llamado a una “política de infantería”.

Al acto no faltaron los presidentes del PP en las cuatro provincias gallegas, Diego Calvo (La Coruña), Elena Candia (Lugo), José Manuel Baltar (Orense) y Alfonso Rueda (Pontevedra). Este último también quiso cerrar bocas y desmentir posibles divisiones, reivindicando la cohesión del PP a nivel gallego y nacional. El acto de Cerdedo-Cotobade sirvió, según él, para trasladar esta “sensación real de unidad”, pues “aquí hay un partido unido y que viene a trabajar”.

Cerdedo-Cotobade se encuentra este fin de semana en nivel alto de restricciones, de modo que el PP adaptó el evento a estrictas medidas de seguridad y redujo a poco más de 500 personas el aforo de la carballeira, muy lejos del baño de masas que se dieron primero Mariano Rajoy y luego Pablo Casado, como líderes nacionales, en el tradicional acto de apertura del curso político en Galicia.

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