September 20, 2021

Alertan de un aumento “exponencial” de la violencia contra los policías que desalojan ‘botellones’

Es “con diferencia, el verano el más complicado de los últimos años” por “la percepción de ausencia de autoridad por parte de ciertos grupos de ciudadanos” que ha provocado que las actuaciones policiales, principalmente las nocturnas para desalojar aglomeraciones sean más complicadas por la violencia que sufren los agentes. Así lo considerta la Unión Sindical de la Policía Autonómica de Cataluña (USPAC) que han reclamado a la Dirección General de la Policía de la Generalitat una “respuesta firme y rápida” ante el aumento de agresiones a los policías cuando actúan en ‘botellones’ u otras intervenciones relacionadas con el toque de queda cuando estaba vigente en Cataluña o el cumplimiento de las medidas de control de los contagios por covid.

Varios sindicatos de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana han denunciado el crecimiento “de manera exponencial” hacia los agentes este verano durante los desalojos. Los episiodios de lanzamiento de botellas y otros objetos cuando la policía actuaba en estas concentraciones, como se han visto durante las fiestas de Gracia y Sants las últimas noches, se repiten en otros municipios catalanes a menor escala, según apunta el portavoz del principal sindicato de Mossos SAP-Fepol, Toni Castejón, quien añade que las multitudes son “incontrolables” pero que en algunos pueblos catalanes, agentes locales son recibidos con hostilidad por decenas de personas.

Para USPAC existe una “ola de violencia y falta de respeto” hacia los agentes que se ha agravado este verano en el que los locales nocturnos están cerrados y la gente tiende hacia el ‘botellón’. La mezcla de alcohol, concentración de muchas personas en espacios concretos, como plazas o la playa, y el deber policial de cumplir con las normas sanitarias, como el toque de queda cuando estaba vigente, se convierte en un cóctel explosivo que acaba en enfrentamientos contra la autoridad, cargas de los agentes y carreras tumultuarias.

Por eso Castejón señala que es “una actuación casi imposible” ante miles de personas con los efectivos policiales de que se dispone. En este sentido recuerda que para una intervención la semana pasada en Sitges con unas 600 personas concentradas en un ‘botellón’ había una sóla furgoneta de Mossos de las unidades operativas. “Se necesita un trabajo preventivo, como asumir las cargas. Es un descontrol”, añade el portavoz de SAP-Fepol quien recuerda que el Departament de Interior abrió una bolsa de horas para agentes durante el toque de queda, y así reforzar la seguridad por la noche. Sin embargo volvió a reclamar mejoras en material para los agentes y formación ya que se usan a efectivos de orden público para estos desalojos.

También USPAC reclamó al Departament de Interior que “defienda a su policía sin complejos por encima de todos los pactos y cábalas políticas” por lo que instaron a activar el “servicio de defensa jurídica, de manera que asegure su presencia en todos los juzgados de Cataluña los 365 días del año en defensa de cualquier agresión sufrida por un agente de Mossos”. Además pidieron reforzar las unidades de fin de semana y durante días concretos de ‘botellón’ así como cámaras unipersonales y cascos.

Fiestas de SantsLORENA SOPENA

El portavoz del sindicato mayoritario de la Guardia Urbana SAPOL, Jordi Rodríguez Lima, señaló que los operativos están “sobrepasados” en estas actuaciones de desalojos pero reparte las culpas. Por un lado señala al Gobierno por no aprobar una normativa clara respecto al ocio nocturno que respalde la actuación policial y de los ayuntamientos para aplicar medidas que garanticen el control de los riesgos sanitarios por la pandemia. “Actuamos en la calle por seguridad de todos”, señaló Rodríguez Lima quien también considera que “la sociedad ha perdido el control”.

“Ahora ya no hay valores ni respeto para el policía, ni para ninguna autoridad”, explica el portavoz de SAPOL quien recuerda que “irse de fiesta no tiene que conllevar un enfrentamiento con los agentes”. Además, asegura que también existe el problema económico de las personas que salen a divertirse y que no se gastan lo mismo en un ‘botellon’ que en locales de ocio. En este sentido señala que no sólo hay gente joven sino también de todas las edades consumiendo en la calle. Por si no tuvieran bastante con actuar frente a grupos multitudinarios, Rodríguez Lima señala que los policías se encuentran con un problema añadido y es que cualquier intervención es grabada por numerosos teléfonos móviles para captar cualquier “equivocación policial”. “Es una forma de trabajar complicada, ya que condiciona cualquier actuación saber que te controlan así”, añade.

También desde el sindicato CSIF se apunta a la importante labor de agentes del turno de noche y de la unidad de antidisturbios de la Guardia Urbana en las fiestas de Gracia y Sants no sólo con las actuaciones en ‘botellones’ sino también en fiestas ilegales en pisos y locales. Sin embargo cargan contra la “mala gestión que se está llevando a término por el gobierno municipal” por la falta de material y de efectivos y recuerdan que sufren lanzamientos de “objetos contundentes” en los desalojos “que nos pueden provocar lesiones muy graves”.

El Secretario de Organización de CSIF, Eugenio Zambrano, instó al equipo de gobierno de Barcelona a reforzar “la legislación para proteger más al policía” ya que considera que su falta de tendencia a “frivolizar o alimentar un sentimiento anti policía” provoca “debitar cada día más el sistema público de seguridad y situarnos a policías en un alto riesgo de sufrir agresiones o vejaciones”. Así creen que no se debe “normalizar socialmente” los ‘botellones’ como apuntaron desde el Consistorio ya que genera problemas de convivencia y seguridad en el espacio público y aumenta los contagios. El sindicato es partidiario de abrir los locales de ocio nocturno en la ciudad ya que “es más fácil desde el ámbito de la policía administrativa controlar el funcionamiento y cumplimiento de las normas” en estos establecimientos.

Los últimos episodios de violencia contra la policía se pudieron ver la pasada madrugada en las fiestas de Sants cuando un grupo de personas lanzó objetos a los agentes de Mossos y Guardia Urbana que trataban de desalonar el parque de la Espanya Industrial. Allí se concentraron miles de personas para beber sin distancia social y muchas sin mascarilla.

Hubo cargas policiales y se pudieron ver como varios grupos salían corriendo cuando llegó la policía. Algunos incívicos movieron contenedores de basura para usarlos como barricadas en el lanzamiento de objetos y se han registrado actos vandálicos, como cristales rotos en coches y comercios. Desde algunos sindicatos, como CSIF, se ha condenado esta violencia.

Por otro lado, el conseller de Interior de la Generalitat, Joan Ignasi Elena, aseguró que este fin de semana se han sumado 300 agentes más para ayudar a los dispositivos conjuntos con las policías locales para controlar la seguridad” tras el fin del toque de queda, sin contar las 113 dotaciones que ya habían implementado. Elena añadió que han dado apoyo a los ayuntamientos de varias localidades de Catalunya para contribuir a mantener el orden público y “hacer cumplir la normativa que existe por la pandemia y que se ha hecho a base de horas extras” de los agentes.

“Ha habido un incremento de efectivos de un 25% respecto el 2019, lo único que podemos hacer es poner más efectivos, pero nosotros no podemos contactar de un día para otro con agentes, con los efectivos que tenemos se tiene que hacer este servicio”, remarcó.

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