September 18, 2021

Toni Valero (IU-CA): “Estar en el Gobierno no es necesariamente estar en el poder”

Toni Valero ha sido recientemente reelegido coordinador general de IU en Andalucía, en el transcurso de una asamblea.

Hace un año justo de la ruptura con los Anticapitalistas de Teresa Rodríguez. ¿Han hecho ustedes autocrítica sobre ese proceso que se inició como un divorcio amistoso y acabó como el rosario de la aurora?La primera autocrítica necesaria es que, en algunos momentos, se le dedicó mucha atención a ese proceso en detrimento de otras cuestiones que deben ser prioritarias. Buscamos a la desesperada algunos puentes que no funcionaron. No podíamos permitirnos llegar a un escenario como el de Galicia, donde la crisis y la confusión ha afectado tan negativamente al proyecto. Había que clarificar cuál era nuestro espacio aunque fuera de esa forma traumática. Al final, ha sido un proceso satisfactorio dentro de lo doloroso. Nos ha ocupado demasiadas energías, nos ha desgarrado, aunque nuestros electores ya saben cuáles son sus referentes. Pero sí, nos hemos dejado muchos pelillos en la gatera. ¿El pacto antitransfuguismo fue un traje a la medida de Teresa Rodríguez?Era un traje a la medida del tránsfuga y de la tránsfuga. Y en este caso se estaba practicando el transfuguismo de manera obscena, amparándose en el grupo parlamentario. Al final, lo que se ha hecho es blindar el poder de los aparatos de los partidos sobre los grupos parlamentarios y cercenar la crítica interna. Mire, estamos asistiendo a una crisis política con episodios lamentables con la compra de voluntades, en Murcia, por ejemplo. Se trata de proteger la voluntad del elector. En ningún caso se cercena la discrepancia política. Basta con observar cómo están los partidos para comprobar que la discrepancia interna sigue existiendo. Pero los cargos políticos se deben al voto de los electores y, si no protegemos eso, convertiremos la política en un mercado persa muy peligroso. Teresa Rodríguez llegó a usar Adelante Andalucía como ariete contra el Gobierno central y contra Unidas Podemos. Y no creo que ningún votante estuviera en esa lógica cuando eligió la papeleta de Adelante Andalucía. El resultado ha sido un trampantojo. Podemos tiene grupo parlamentario y controla sus fondos en el Parlamento andaluz pero no tiene diputados. Porque todos los diputados dentro de la disciplina del grupo son de Izquierda Unida. Eso genera también una vulneración del principio de representatividad, ¿no? Eso pasa porque los tránsfugas no han devuelto el acta. Se ha hurtado el capital político de Podemos. ¿Le toca ahora poner el cabeza de lista a IU? De hecho, son los únicos que siguen teniendo diputados y más arraigo territorial.Esto no va de turnos. IU tiene unas fortalezas, que son la experiencia institucional y el arraigo en el territorio; y Podemos aporta otras, como una capacidad de llegar a las capas medias que siempre le fue difícil de conseguir a la izquierda alternativa, y que ha sido fundamental para el cambio político en este país. ¿Será candidato el ministro Garzón? Ese ha sido un debate mediático, que no se ha planteado aún en los órganos de la coalición. El candidato o candidata se decidirá en Andalucía y se contemplarán todas las opciones. No estamos en ese debate ahora mismo. ¿No les apremia el runrún continuo sobre el adelanto electoral?Llevamos seis o siete meses con las especulaciones sobre el adelanto electoral, que no es más que una cortina de humo. Muchos medios y muchos articulistas le han dedicado muchos minutos a un asunto que no ha acontecido. Y eso ha evitado poner el foco en una crítica saludable y necesaria de la gestión del gobierno andaluz, que cada vez ocupa menos espacio en los medios y las tertulias. Cuando toque el tiempo de los partidos, nos pondremos a ello, pero ahora hay que estar en la pandemia, la recuperación económica o el reinicio del curso escolar, que es en lo que están los ciudadanos. Ustedes se reivindican como altavoz de la gestión del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. ¿Eso no le resta autonomía a su discurso?Somos parte de la estrategia de cambio no solo para Andalucía sino también para España. Y esa estrategia hoy pasa por estar en el gobierno de coalición, que ha construido un escudo social y debe trabajar en la recuperación y el cambio del modelo productivo a medio plazo. Eso genera contradicciones, por supuesto. Pero estar en el Gobierno central produce mejoras en la vida de la gente, independientemente del deterioro para las fuerzas políticas que lo integran. Aunque hay que saber que estar en el gobierno no es estar necesariamente en el poder y es importante conocer las limitaciones que se tienen y que hay que subvertir. Eso es reconocer un fracaso. Por ejemplo, con la escalada de los precios de la luz. Es reconocer el medio en que te mueves. Quienes no quieren perder sus privilegios van a poner sobre la mesa todo lo que esté en sus manos para que eso no ocurra. Le pongo un ejemplo: los cuatro principales bancos, de los que a su vez depende el mercado inmobiliario, están en manos de un mismo fondo de inversión, Black Rock, que a su vez tiene capital en Atresmedia, Mediaset o el Grupo Prisa. Es decir, que hay intereses muy fuertes. E Iberdrola está en manos de un fondo de inversión italiano. Hay muchos intereses para que determinados cambios políticos que creemos que son necesarios, discurran con lentitud. Hay poderes fácticos que no se presentan a las elecciones y que tienen la capacidad de modular, frenar o retrasar los cambios políticos. ¿Cómo se puede subvertir? Pues buscando acuerdos parlamentarios que garanticen mayorías y seduciendo y convenciendo al Partido Socialista para que cumpla lo pactado. Y, en segundo término, poniendo a la gente a hacer política: a los sindicatos, al tejido asociativo, que tiene que jugar un papel porque los otros ya lo están jugando. Y hay que hacerlo en la calle y en la organizaciones. Y desde esa dialéctica es como podemos entender mejor nuestro papel en el gobierno. Habla del coste político de la gestión de la pandemia. Pero al PP no le está generando ningún coste en Andalucía, según las encuestas. Creo que Moreno Bonilla y el PP han jugado con dos ventajas. Desde el inicio de la pandemia, ha llevado a cabo una estrategia de confrontación para que pareciera que las decisiones duras tomadas no iban con ellos. Se ha descargado la responsabilidad de todo lo malo en el Gobierno central. Eso genera un impacto en la percepción de la gente. También se van a beneficiar de la reactivación económica, cuando ha sido posible por las políticas del Ministerio de Trabajo, que estoy seguro que se van a estudiar en las universidades, porque han roto muchos mantras y ortodoxias, demostrándose que se podía hacer una política diferente. Por último, hay que hablar del dispendio obsceno que el PP tiene en propaganda y publicidad. El PP reivindica como suya la fórmula de los ERTE, que se creó bajo el paraguas de la reforma laboral que ustedes rechazan.Cuando Yolanda Díaz empezó a hablar de ERTE y le dio un papel en su gestión a los sindicatos, el PP se opuso. Y después se ha demostrado que ha sido un éxito. El Ministerio de Trabajo ha puesto los paños calientes en la crisis pero la reactivación dependerá de otras políticas, ¿no? Esos paños calientes han permitido que salgamos mejor de la crisis. Porque la recuperación del empleo costó una década tras la crisis del 2008 y, sin embargo, ahora la hemos conseguido en unos meses. La economía necesitaba que el empleo destruido fuera el menor durante el menor tiempo posible. Porque una empresa que cierra ya no vuelve a abrir. ¿El relevo al frente del PSOE andaluz ha cambiado algo en su relación con Unidas Podemos Andalucía? Tenemos relaciones que entran dentro de la naturalidad y la normalidad entre dos fuerzas políticas que están en la oposición. ¿Con Susana Díaz también eran naturales y normales esas relaciones? Así las he conocido yo. Nos debemos a los andaluces que sufren una gestión desastrosa, porque está anclada en un paradigma neoliberal obsoleto. Andalucía ha sido pionera en la conquista de derechos sociales, como la Ley Trans, y eso hoy sería imposible. En ese escenario, con elementos de emergencia democrática, que el PSOE y Unidas Podemos encuentren puntos de encuentro es lo razonable y lo deseable. Por ejemplo, el PSOE y Unidas Podemos están a años luz en el debate sobre la nueva Ley del Suelo.Me parece que, después del informe de la ONU a cuenta del cambio climático, que pone en riesgo nuestro modelo turístico y agrícola, no podemos tener dudas sobre iniciativas que pueden llevar a Andalucía a retrotraernos a la cultura del pelotazo. En estas cosas no vale el tacticismo político. ¿Con Teresa Rodríguez y Susana Diaz fuera de la fórmula, será posible un acuerdo de gobierno en Andalucía como el de España?La experiencia del Gobierno de España tiene elementos positivos y negativos, estos últimos por los incumplimientos del PSOE. A Andalucía no le bastaría con un arreglo de chapa y puntura. Hace falta meterle mano a la reforma integral de la agricultura, la reindustrialización verde, las políticas contra el despoblamiento o el cambio climático. No nos valen la simple retórica electoral y las buenas palabras. Pero creo que los electores nos van a exigir que nos sentemos a hablar. La división de la izquierda a la izquierda del PSOE va a restarles fuerza a la hora de sentarse a negociar con el PSOE, ¿no? Dependerá de los resultados electorales. Y de momento las encuestas no reflejan lo que de verdad pueda ocurrir. Hemos visto muchas encuestas en las que ni siquiera se preguntaba por Unidas Podemos. No lo han puesto ustedes fácil con el baile de siglas y la falta de candidatos. Absolutamente (risas). Nos gusta jugar con fuego y hemos hecho un ejercicio casi suicida. Qué le voy a contar. Pero a partir de ahora se consolida una tendencia y es que la fuerza con arraigo y capacidad para arrastrar los votos a la izquierda del PSOE va a ser Unidas Podemos Andalucía. Habrá otras opciones que pueden penalizarnos cuando se computen los restos, qué duda cabe. Pero creo que es indiscutible que a la izquierda del PSOE la única fuerza con capacidad de plantar cara es Unidas Podemos Andalucía. Ustedes no piensan hacer uso de la marca Adelante Andalucía pero van a intentar que ninguna otra candidatura, o sea la de Teresa Rodríguez, haga uso de ella. ¿Eso no es ser poco generoso? Eso es ser coherente. Nadie debe patrimonializar lo que fue Adelante Andalucía. Sería un fraude a los electores porque lanza un mensaje equivoco. Creo que es una marca seriamente deteriorada, rodeada de un tufo de crispación, de conflicto y de frustración. Aun así, Teresa Rodríguez está intentando rentabilizar un capital político que no le pertenece. El elector debe saber quién es quién. A la ciudadanía hay que tratarla con exquisito respeto. ¿Temen que Kichi dé el salto a la política andaluza para ser el candidato del partido de Teresa Rodríguez? Me da un poco igual porque esa propuesta tiene el peso que tiene, se presente quien se presente al frente. Esta nueva ola de andalucismo que reivindica Teresa Rodríguez está teniendo cierto eco en lo cultural. ¿No teme que les pille con un modelo centralista de partido?Este andalucismo de nueva ola entronca con una propuesta que es la que hemos defendido siempre, con una rearticulación del modelo territorial que tienda al federalismo. Intentamos canalizar una demanda creciente, que se superpone al debate de la España y la Andalucía vaciadas, al que pretende superar los ejes tradicionales entre Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao. Somos los que mejor podemos sintonizar con esa demanda. Pero hacerlo con una lógica de enfrentamiento con Madrid como si fuéramos una región periférica con fuerte identidad nacional al modo de lo que hacen las CUP en Cataluña, eso no entronca con lo que los andaluces y andaluzas quieren para su tierra. Ahí nuestra música encaja mejor que lo que defienden los Anticapitalistas.

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