September 20, 2021

Los últimos privilegiados de la Faffe: 16 contratados días antes de extinguirse y ‘blindados’ en el SAE

Una década después de que echara el cierre, la Fundación Fondo Andaluz de Formación y Empleo, más conocida como Faffe, la de las tarjetas black usadas en prostíbulos, sigue deparando sorpresas. El listado de irregularidades supuestamente cometidas por sus gestores, con el socialista Fernando Villén a la cabeza, no tiene fin y formaron parte del día a día de la fundación hasta casi el minuto antes de su desaparición.

Entre los más de 1.600 empleados que fueron recolocados en el Servicio Andaluz de Empleo (SAE) y que quedaron, en la práctica, blindados había 16 que se subieron a ese tren en el último minuto y que apenas tuvieron relación laboral con la Faffe , pues fueron contratados por la entidad apenas unas semanas, unos días, antes de su liquidación.

El hallazgo de este enésimo apaño sospechoso en la Faffe lo han hecho los auditores de PriceWaterHouseCoopers (PwC) que han examinado la gestión de los últimos años del Servicio Andaluz de Empleo, que heredó las funciones y los recursos de la extinta fundación para formar a los parados andaluces, incluyendo su gigantesca plantilla.

El 3 de mayo de 2011, señala el informe que se puede consultar en el Portal de la Transparencia de la Junta, el SAE absorbió a 1.664 trabajadores de la Fundación Fondo de Formación y Empleo, cuyo patronado había acordado el 29 de abril anterior su disolución. Era el resultado de la reordenación de la administración paralela que hizo entonces el gobierno de José Antonio Griñán y el 24 de mayo el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicaba la esquela oficial.

La idea era acabar con una fundación que ya entonces estaba envuelta el escándalo y bajo sospecha de enchufismo pero preservando los puestos de trabajo bajo el paraguas del SAE y así se hizo. Pero, y esto es lo que ha llamado la atención de los auditores de PwC, algunos de estos empleados subrogados pudo colarse en el último momento.

En concreto, advierten los autores del informe que 16 personas fueron contratadas por la Faffe cuando había comenzado la cuenta atrás de su desaparición. Entraron en la entidad entre el 22 de febrero y el 28 de abril, solo un día antes de que el Patronato de la fundación acordarse la disolución.

Los contratos se hicieron en cinco de las gerencias provinciales (Cádiz, Córdoba, Huelva, Sevilla y Almería) y en los servicios centrales, en los que se produjeron tres incorporaciones, la última a finales del mismo mes de abril.

Cuando llegó el día fijado para la liquidación, todos eran parte de la plantilla de la Faffe, con los mismos derechos a todos los efectos y, en función de eso, pasaron a convertirse en empleados públicos del Servicio Andaluz de Empleo.

Los auditores se quejan, en este punto, de que no han recibido información que permitiese aclarar si estos trabajadores pudieron haber mantenido algún tipo de relación laboral, aunque fuese intermitente o temporal, con la entidad, lo que les hace creer que no existió dicha relación laboral con anterioridad. Es decir, que su incorporación a la Faffe tuvo lugar cuando ésta estaba en vías de desaparición y justo a tiempo para ser trasvasados al SAE.

Los privilegios en la Faffe ni empiezan ni terminan en estos 16 empleados. Además, hay otros 73 de sus empleados que, señalan los auditores, recibían una serie de pluses que encuentran discrecionales e injustificados y que, de hecho, la dirección del SAE suspendió al poco de producirse la absorción, si bien algunos de los afectados recurrieron a la Justicia y lograron mantenerlos.

Estos pluses no estaban recogidos en el convenio colectivo y tenían cuantías dispares que llegaban hasta los 1.136,42 euros. La mayoría de los beneficiados, 46, percibían este complemento salarial en las 14 mensualidades y por un importe de hasta 929,48 euros; otros 23 los percibían en doce mensualidades y en cantidades que llegaban a los 505,84 euros; y había cuatro empleados que se embolsaban los dos complementos, el de doce y el de catorce mensualidades. Hasta el mes de febrero del año siguiente, 2012, los 73 estuvieron cobrando estos pluses.

Los responsables de la auditoría del SAE afirman que tampoco han conseguido demasiada información sobre esta cuestión y que no han podido precisar ni el momento ni la causa específica de los complementos y apuntan la posibilidad de que para concederlos fuese necesaria una autorización previa. Si hubiese sido así, señalan, los pluses podrían haber sido nulos por la inexistencia de informes previos de la Consejería de Hacienda.

Teniendo en cuenta los datos reflejados en el informe de PwC, de los 1.664 trabajadores de la Faffe que fueron recolocados en el Servicio Andaluz de Empleo en mayo de 2011, a día de hoy quedan en torno a 1.064, lo que representa cerca de un tercio del total de plantilla del SAE, que se sitúa en los 3.386 trabajadores.

Los ex empleados de la Faffe son, además, la inmensa mayoría de todos los que se integraron en el SAE procedentes de otras entidades, como la unidades de desarrollo local de empleo, las Utdlt, o el plan Memta. Todos ellos suman 1.974 personas, el 59% de todos los empleados del servicio público de empleo andaluz, en el que sólo el 41%, 1.412 personas, son funcionarias.

La consecuencia de las sucesivas integraciones de plantillas de otros órganos en el SAE ha dado como resultado un auténtico caos laboral en el que conviven catorce convenios colectivos distintos. Aunque lo más grave es quela mayoría de la plantilla no tiene potestades administrativas y sus funciones están limitadas.

Hay que recordar, además, que la Guardia Civil señaló la existencia de alrededor de 200 empleados de la Faffe que habrían sido enchufados por su vinculación con el PSOE o con sindicatos. Hay casos tan paradigmáticos como el del ex alcalde de Los Palacios, Antonio Torres, que se embolsó medio millón de euros mientras estuvo contratado en la Faffe pero que ni siquiera acudía a su puesto de trabajo.

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