August 1, 2021

Un instituto de Sevilla aprueba de golpe los ocho suspensos de un alumno que ni siquiera iba a clase

Educación Isabel Celaá suprime los suspensos como criterio para repetir y obtener el título en la educación obligatoria Educación Arranca la Selectividad más desigual: nueve autonomías permiten examinarse con suspensos y ocho exigen tenerlo todo aprobado

El instituto Félix Rodríguez de la Fuente de Sevilla le ha aprobado de golpe a un alumno de 2º de la ESO las ocho asignaturas suspendidas que tenía a pesar de que ni siquiera iba a clase. La madre puso una reclamación y los profesores, que días antes habían ratificado todos los suspensos, se echaron para atrás y le cambiaron las notas.

Actas de las reuniones de los departamentos, a las que ha tenido acceso EL MUNDO, muestran cómo el pasado 24 de junio la madre pidió revisión argumentando «que el alumno ha estado desatendido y se podría haber hecho una excepción con su caso». Se da la circunstancia de que el chico tiene abierto un expediente de absentismo escolar. La madre alegaba que era asmático para no llevarle al instituto, pero no presentó dispensa médica que le permitiera estudiar desde casa para protegerse del Covid-19. Según la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, «la ausencia no tiene justificación y ser asmático no le imposibilita acudir a clase».

En los días siguientes a la reclamación de la madre, los ocho departamentos se reunieron y estudiaron el caso. Aportaron más de 100 correos electrónicos donde se veía que intentaron ayudar al menor y le dieron atención telemática por Moodle. Uno a uno, los docentes decidieron ratificar los ocho suspensos porque, «habiendo atendido al alumno según la legislación vigente, la media de las notas en las diferentes destrezas no alcanza el aprobado». El alumno había entregado algunos trabajos y asistía a exámenes presenciales, pero no alcanzaba los mínimos exigidos.

Pero entonces llegó la directora y les dijo que «tenían que aprobar al alumno porque, si no, iban a tener problemas», según relatan fuentes presentes en esa conversación. Les contó que le «había llamado el inspector» y le había dicho que «iba a salir adelante el recurso por no dar al alumno la atención debida», añaden. Los docentes se enfadaron mucho, pero volvieron a reunirse el 29 de junio y decidieron, esta vez, aprobar los ocho suspensos.

¿Por qué? «Para no tener líos», responden las mismas fuentes. Las actas muestran cómo se pasó de suspenso a suficiente en las ocho asignaturas: «La inspección estima que la atención educativa ha sido insuficiente. Por tanto, para no incurrir en irregularidades en las garantías procedimentales de la evaluación, el alumno queda aprobado».

Este diario contactó con la directora para recabar su versión, pero rechazó dar explicaciones. Sí las ha ofrecido la Consejería, que dice que nunca habían tenido un caso «tan llamativo» como éste. Ha abierto una investigación para «dilucidar por qué se ha decidido modificar la evaluación de un día para otro» y hablará con cada profesor y con la directora para que justifiquen un cambio de criterio que en absoluto comparte.

Señala que fue «una decisión tomada por el centro dentro de su autonomía» y no a instancias de la Inspección. De hecho, ve probado que los profesores «velaron» por que el chico pudiera seguir las clases «e intentaron ayudarle lo máximo posible». «Rechazamos lo que ha pasado. Defendemos la cultura del esfuerzo y el alumno tiene que demostrar que ha adquirido las competencias para poder aprobar», recalcan en el departamento de Javier Imbroda (Ciudadanos).

En el instituto, situado en el barrio popular de Pino Montano, se quejan de que «se ha corrido la voz de que si un padre reclama aprueban a su hijo» y aseguran que «no es el único caso ocurrido en este y otros centros». «Se regalan títulos y asignaturas y esto redunda en el nivel de los alumnos, que es cada vez peor», denuncian.

Los profesores de otras CCAA también están indignados y culpan a los decretos aprobados por la ex ministra Isabel Celaá en los dos últimos cursos y al que prepara el Ministerio para 2021/22 y 2022/23 que permiten pasar de curso y obtener el título suspendiendo. «Llevamos dos años en que se ha abierto la mano y se aprueba a todo el mundo», relata Mario Gutiérrez, de CSIF. «Los docentes están hartos porque suspenden a un alumno y, si en la junta de evaluación sus colegas así lo votan, éste pasa. Ha sido así con el Covid pero también se hará con la Lomloe».

CSIF augura que el nuevo real decreto de Evaluación provocará «más arbitrariedad» al calificar al alumnado y generará «inseguridad jurídica» a los docentes, además de multiplicar los litigios con los padres. Según varios profesores, «a partir del anuncio del Gobierno de que nadie se va a quedar atrás y de que la repetición será excepcional» están recibiendo «presiones» de sus superiores para «evaluar con flexibilidad». En realidad, con los nuevos criterios no hace falta ni que los aprueben, pues ya es legal pasar con suspensos, pero han suscitado tanto «desconcierto» que los institutos no saben cómo actuar.

En el IES Brianda de Mendoza de Guadalajara los profesores han recogido firmas y presentado una queja ante el Defensor del Pueblo para protestar por la decisión de la Delegación Provincial de Educación de aprobar a dos alumnos que habían suspendido un módulo de uno de los grados de FP impartidos.

«La administración está convirtiendo el sistema educativo en un coladero y lo que dice el decreto del Ministerio es una sanción legal de cosas que ya están ocurriendo», denuncia Daniel Ruiz-Castillo, el profesor de Comercio Internacional de donde parten los suspensos anulados. «Muchos alumnos que han trabajado para sacar el módulo no entienden por qué otros obtienen el premio sin esforzarse», se queja.

Otro profesor de Lengua Castellana y Literatura de la comarca de Talavera (Toledo) también denuncia «presiones para levantar la mano»: «Los equipos directivos nos transmiten que sería conveniente ayudar a los alumnos porque lo han pasado mal y que, si suspendemos, tenemos que acreditarlo de forma exhaustiva. Tengo un compañero que a estas alturas de julio todavía está presentando papeles para justificar su suspenso ante Inspección. Los padres reclaman y, si suspendemos mucho, el instituto da mala imagen. Confieso que yo mismo he aprobado a un alumno con un 4 porque no quería problemas».

El viernes el Ministerio y las CCAA se reunieron para preparar la Conferencia Sectorial de Educación que tendrá lugar el miércoles. Durante el encuentro Madrid expresó su oposición al borrador del real decreto de Evaluación, que considera «totalmente nocivo» porque, en su última versión, «elimina la capacidad» de los gobiernos regionales «de fijar las directrices, dejando toda la responsabilidad en manos de los equipos docentes».

Según fuentes educativas madrileñas, en el último borrador el Gobierno «hace una dejadez absoluta de funciones», al quitar el número de suspensos con los que se puede pasar o no de curso y obtener o no el título, y, además, impide a las CCAA poner límites, lo que «va a conllevar disparidad de criterios entre unos centros y otros». Madrid lidera un movimiento de oposición al decreto porque tendrá «consecuencias negativas incalculables, puesto que va contra uno de los pilares básicos de la educación, el del esfuerzo» y «derivará en una devaluación de las titulaciones». «El Gobierno pretende regalar los títulos, dejando a un lado y condenando a la irrelevancia absoluta el conocimiento», dicen en la Consejería de Enrique Ossorio, que recuerdan que es la primera vez que una norma permite presentarse a la Selectividad con suspensos.

El inspector Vicente Alcañiz, ex director del Instituto de Evaluación del Ministerio de Educación, explica que este curso ya se ha observado «un número mayor de reclamaciones» de padres «intentando forzar el aprobado» de sus hijos. «Si no se establece de forma clara cuándo se promociona y se titula, por número de asignaturas con evaluación negativa, se corre el riesgo de aumentar mucho la litigiosidad, pues la junta de evaluación docente deberá justificar y argumentar mucho el porqué de su decisión, pero puede haber agravios comparativos si no se sustenta de manera objetiva», expresa. «Se puede abrir una zona de grises y nos van a llegar muchas quejas».

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más

Leave a Reply

%d bloggers like this: