August 1, 2021

El PSOE y sus socios blindan a los nuevos ministros y rechazan sus comparecencias de urgencia en el Congreso

Política El CIS de Tezanos amplía a 5,2 puntos la ventaja del PSOE sobre el PP tras la remodelación del Gobierno Covid-19 El Gobierno convalida su decreto sobre las mascarillas pese a la abstención ‘crítica’ de sus socios ERC y PNV

El Partido Socialista y sus socios han salido este miércoles al rescate de los nuevos miembros del Consejo de Ministros nombrados por Pedro Sánchez. Desde la oposición, el Partido Popular ha defendido, con el respaldo en la mayoría de sus peticiones tanto de Vox como de Ciudadanos, una serie de iniciativas para que los nuevos ministros, y algunos del viejo gabinete, comparecieran y dieran explicaciones por algunos de los casos más recientes y polémicos que se han conocido en las últimas fechas.

Hasta 24 votaciones se han producido en la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, y en todas se han rechazado las comparecencias solicitadas por la oposición. El bloque de apoyo al Gobierno sumó en todas las votaciones hasta 36 votos para hacer frente a los 29 que apoyaban las peticiones.

Desde las filas populares -Vox lo solicitó en el Parlamento- ya habían solicitado la comparecencia de todos los ministros en sesión ordinaria para informar de las líneas maestras de su próxima actuación. Este miércoles se dilucidaban las peticiones extraordinarias y de urgencia.

Pero tanto desde el PNV y Bildu, fundamentalmente, y en la mayoría de los casos también desde ERC, han arropado las negativas globales del PSOE para que se diera el visto bueno a las peticiones de la oposición.

Los portavoces de Bildu y del PNV se han negado en bloque. Ambos han dejado claro desde el inicio de la sesión de la Diputación Permanente que no pensaban apoyar ni una sola de las iniciativas presentadas por el PP.

Desde las filas de ERC han argumentado en cada una de las presentaciones de las propuestas su posición y en algunas, incluso, se han posicionado a favor de la comparecencia de los ministros.

Pero en las claves de más relevancia, el no ha sido en bloque por parte del PSOE y de sus socios. Se trata de la comparecencia de los ministros de Exteriores y Defensa para dar explicaciones de la entrada y salida del líder del frente saharaui Brahim Ghali. Desde las filas del PP, Vox y Ciudadanos querían que se convocaran sus comparecencias y se aportara luz a la gestión que se llevó a cabo fundamentalmente desde el Ministerio de Asuntos Exteriores sobre su entrada y salida, posiblemente irregular, y que está siendo investigada por el juzgado.

El no fue rotundo y claro al considerar los partidos del Gobierno y sus socios que el PP estaba tratando de instrumentalizar la crisis. Desde las filas populares y de Vox se recordó como existen muchas dudas sobre la entrada de Ghali y su salida de España y del comportamiento del Gobierno. Además, apuntan que ese caso provocó una crisis importante con un “socio estratégico” como es Marruecos.

Desde la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo, “hemos sentido vergüenza ajena al comprobar cómo diputados blanqueaban la figura del sanguinario Ghali y se negaban a que los responsables del caso dieran explicaciones en el Congreso”, explica a EL MUNDO su presidenta, Lucía Jiménez.

Pero el segundo punto más relevante de las comparecencias era la convocatoria del nuevo ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el director de la seguridad nacional, el general Miguel Ángel Ballesteros, para que dieran explicaciones del borrador de nueva Ley de Seguridad Nacional que facultaría al presidente del Gobierno a intervenir bienes privados, movilizar a la ciudadanía y hasta actuar en los medios de comunicación.

Los socios del Gobierno adujeron que se trata de un borrador, que aún no se conoce el texto y que no hay ninguna prisa en que el Gobierno comparezca para dar detalles de algo pendiente de pulir. Sin embargo, desde las filas de la oposición se levantó la voz de alarma al considerar que el texto es más propio de “regímenes totalitarios”.

Una tras otra las iniciativas que había puesto sobre la mesa el PP en la Diputación Permanente del Congreso fueron tumbadas, pese a que en ocasiones la argumentación por parte de algunos portavoces nacionalistas parecía un arropo a la propuesta.

La dirigente de Bildu intervino una sola vez al principio de la sesión para decir que su formación se pronunciaba en contra de todas las propuestas del PP “para no hacerle el juego propagandístico”.

No hubo más argumentos en toda la sesión. Y retomó la palabra en la última petición del PP, en la que se pidió la comparecencia del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, para hablar de Cuba.

Mertxe Aizpurua acusó al PP “de no estar para dar lecciones de democracia”, lo que provocó el malestar entre la delegación popular. La dirigente de Bildu echó en cara las declaraciones del ex ministro Ignacio Camuñas ante Pablo Iglesias.

La portavoz abertzale evitó también referirse al régimen cubano como dictadura y puso en valor la gestión del actual gobierno de la isla. El portavoz de Podemos Antonio Gómez-Reina apuntilló las críticas al PP asegurando que “el pueblo cubano decide libre y soberanamente”.

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