September 18, 2021

Pere Aragonès constata la voluntad de Pedro Sánchez de que el “conflicto” catalán se resuelva con “negociación y voto”

Pere Aragonès ha asegurado que su reunión con Pedro Sánchez ha servido para “reafirmar” la existencia de un “conflicto” entre Cataluña y el resto de España “que se deberá resolver con negociación y el aval de la ciudadanía de Cataluña a través del voto”. La reunión de la mesa entre el Gobierno y la Generalitat para retomar esa negociación se producirá la tercera semana de septiembre, en Barcelona.

La pretensión de Aragonès es devolver las relaciones bilaterales con el Gobierno al punto en el que se encontraban después de la Declaración de Pedralbes, esto es, a un escenario en el que el Ejecutivo central reconozca la existencia de un «conflicto político» entre Cataluña y el resto del Estado y se avenga a explorar cualquier salida para resolverlo sin siquiera mentar la Constitución como límite. Aunque fue Quim Torra el interlocutor de Sánchez en diciembre de 2018, Aragonès participó activamente en la declaración conjunta del Gobierno y la Generalitat que después desembocaría en la mesa de negociación.

En esas coordenadas se movió Aragonès en La Moncloa, a la que acudió ondeando el estandarte de la amnistía y la autodeterminación, o lo que es lo mismo, exigiendo la concesión de la impunidad absoluta para los líderes del procés y la autorización para celebrar un referéndum homologable internacionalmente; a la escocesa. “Que nadie se equivoque, no vamos a renunciar a la independencia. No hemos llegado hasta aquí para volver a 2010”, ha avisado el presidente de la Generalitat para descartar que vaya a zanjar la negociación aceptando un nuevo Estatut. “Nuestro punto intermedio es el referéndum, porque nuestro objetivo es la independencia. Lo planteamos ya, de salida”, ha abundado el jefe del Ejecutivo catalán.

La impunidad que ambiciona Aragonès pasa por la anulación de los procesos judiciales para permitir que los fugados -con Carles Puigdemont a la cabeza- regresen. “Sólo así se podrá negociar de igual a igual”, ha alegado el president. Pero también por la intromisión del Gobierno en la operativa del Tribunal de Cuentas para aminorar, sino suprimir, las reclamaciones millonarias que pretende imponer a los dirigentes independentistas por promovera su causa con fondos públicos.

Ya señaló Oriol Junqueras el camino minutos antes de que el encuentro entre Aragonès y Sánchez arrancara, cuando advirtió que no abandonarán nunca «el combate de la amnistía», justo después de conocer que el Tribunal de Cuentas le exige abonar 1,9 millones de euros de indemnización, la misma cantidad que reclama a Carles Puigdemont, que lleva semanas presionando con especial ahínco para que la rendición del Gobierno no acabe con los indultos y se traduzca y también permita su libre regreso a España sin rendir cuentas ante la Justicia.

DOS HORAS Y MEDIA DE REUNIÓN

Algo más de dos horas y media. Es el tiempo que han estado reunidos Sánchez y Aragonès en La Moncloa. Un encuentro que supera en duración al que mantuvo Sánchez con el anterior presidente de la Generalitat, Quim Torra, y que encauza la “agenda del reencuentro” que impulsa el Gobierno, cuyo siguiente paso es ahora convocar la mesa de diálogo.

La cita se produce una semana después de la concesión de los indultos a los líderes del procés. El presidente de la Generalitat traía, entre sus peticiones, una ley de amnistía y la autodeterminación, cuestiones que de principio rechaza La Moncloa, alegando que el diálogo debe darse dentro del marco legal y constitucional.

El propio Pere Aragonès y la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, darán cuenta del contenido de la reunión. El presidente de la Generalitat ha rechazado hacerlo en La Moncloa y se desplaza hasta el Centre Cultural-Llibreria Blanquerna, sede de la delegación del Govern en Madrid.

En La Moncloa tenían esperanzas en que la reunión encauzara la “agenda del reencuentro” que abandera La Moncloa. Que pese a ser una cita casi protocolaria -la costumbre es que el jefe del Ejecutivo reciba a los presidentes autonómicos tras su investidura- se pudieran fijar determinadas cuestiones o asuntos a tratar en la futura mesa de diálogo.

La apuesta del Gobierno pasa por centrar el diálogo en aspectos económicos -financiación, fiscalidad, infraestructuras-; sociales -vivienda, ley mordaza, competencias- y el autogobierno, cuestión en la que creen hay materia para profundizar y lograr pactos.

En este propósito, desde el PSOE se ha aceptado en el diálogo con los nacionalistas salvar obstáculos incómodos para éstos como, por ejemplo pudiera ser el lenguaje. En la llamada declaración de Pedralbes, el acuerdo que alcanzó el Gobierno de Pedro Sánchez en 2018 con la Generalitat para retomar el diálogo, se hablaba buscar soluciones “en el marco de la seguridad jurídica”, sin mención expresa a la Constitución. En pacto entre ERC y PSOE para la última investidura de Sánchez se alude al “respeto a los instrumentos y a los principios que rigen el ordenamiento jurídico democrático”.

Este pacto ERC-PSOE contempla una mesa de gobiernos en la que “todas las partes aportarán con libertad de contenidos sus propuestas detalladas”. Esta redacción permite a los independentistas querer debatir el referéndum de autodeterminación, opción que se descarta validar desde el Gobierno. La vía que se contempla, como recoge el acuerdo, es que el pacto que pudiera salir de esa negociación sea sometido a votación de los catalanes.

Ha pasado una semana desde la concesión de los indultos y la puesta en escena y los mensajes que lanzan los líderes independentistas no varían. A la amnistía y la autodeterminación suman ahora la batalla contra el Tribunal de Cuentas por su resolución en la que ordena a los independentistas que depositen 5,42 millones bajo pena de embargo por presunta malversación.

En el Gobierno preferirían que, sobre todo, ERC bajara el tono y adoptara un discurso más “realista”, pero cierran filas con la decisión de Sánchez de impulsar la negociación con la Generalitat. “Nadie esperaba que en una semana estuviera resuelto el conflicto”, ha asegurado Juan Carlos Campo, ministro de Justicia. “Debemos dotarnos de serenidad”, ha sido el capote que ha lanzado a los independentistas. En el Ejecutivo admiten los “riesgos” de la estrategia y la incertidumbre del resultado final de la operación, pero se asumen que “no había alternativa. Estamos esperanzados y esperemos que cada paso sea mejor que el anterior”.

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más

Leave a Reply

%d bloggers like this: