July 31, 2021

La “concordia” de Pedro Sánchez no evita un nuevo desplante independentista al Rey Felipe VI

Tribunales El Supremo después de los indultos: “Nuestra sentencia del 1-O está muerta en Estrasburgo; la batalla de Europa está perdida” Política Pedro Sánchez, en Bruselas: “Lo útil en el pasado fue el castigo y lo útil hoy es el perdón”

El Rey Felipe VI ha tenido la posibilidad de comprobar en persona, este domingo en Barcelona, que la normalidad institucional, a pesar de la nueva etapa de “concordia” que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, espera que llegue con los indultos, está muy lejos de conseguirse en Cataluña. La hostilidad de las autoridades catalanas para con su persona y la institución que representa persiste intacta y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, se ha ausentado de la recepción oficial de autoridades al Monarca en la cena de inauguración del Mobile World Congress.

En la que ha sido la primera presencia del Monarca en Cataluña con los líderes del golpe al orden constitucional de 2017 en libertad, ningún miembro de la Generalitat ha estado en el saludo a Felipe VI en el acto de inicio de la feria de telefonía más importante del mundo, pero sí lo ha hecho, a diferencia de la edición de 2018, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

El Rey y el dirigente independentista se saludaron brevemente y de manera informal en la entrada de la cena, donde pese al desplante inicial de Aragonès -que se ha quedado durante el saludo oficial detrás de una columna y hablando con sus asesores- compartieron mesa presidencial con Sánchez, Colau, el presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat, y el director general de GSMA [patronal organizadora del Mobile], Mats Granryd.

Como ya sucedió hace dos semanas en la inauguración de las jornadas del Círculo de Economía en Barcelona, el presidente de la Generalitat quiso mostrar de nuevo y públicamente su malestar por la presencia en Cataluña del Jefe del Estado. Un desplante institucional que ha tratado de ocultar en su discurso Sánchez, al celebrar que la presencia del Rey junto a los miembros del Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento «simboliza una unión por el bien de todos los ciudadanos que servimos y representamos en lo que más les preocupa, la recuperación económica».

Previamente al inicio de la cena de gala de la presente edición, Sánchez y Aragonès se saludaron en la entrada del recinto ferial y el presidente de la Generalitat se despidió con un coloquial «nos vemos el martes», en referencia a la reunión bilateral que los dos mandatarios mantendrán en Moncloa para analizar la mesa de negociación, que retomarán a partir del próximo mes de septiembre.

Pese a los intentos de Sánchez de destacar un cambio de actitud del nuevo presidente de la Generalitat con el Rey, lo cierto es que la estrategia de Aragonès no ha sido diferente a la que mostró su predecesor Quim Torra en 2019, cuando se ausentó del tradicional besamanos pero sí estuvo presente en la cena y compartió mesa con el Jefe del Estado.

Voluntariamente ajeno a toda esta polémica, y sin hacer ninguna mención a la situación política en un parlamento en el que ha alternado el castellano, el inglés y el catalán, el Rey ha defendido con énfasis la presencia de la feria de tecnología en España desde 2006, concretamente en «la querida Barcelona, motor de Cataluña», y ha subrayado la importancia, tras un año y medio de pandemia, de «volver a estar todos juntos» y recuperar cierta normalidad.

Como contraste a estas palabras, el presidente de la Generalitat ha sumado a su desplante inicial el ninguneo al Rey en su discurso, íntegramente en inglés, en el que ha evitado hacer mención a la presencia de este en sus saludos utilizando un genérico: «autoridades del Estado, autoridades del Govern, autoridades del Ayuntamiento». En este mismo sentido, la alcaldesa Colau ha empezado su intervención agradeciendo únicamente la presencia en la inauguración del Mobile World Congress a los presidentes Sánchez y Aragonès.

Un manifestante quema un retrato de Felipe VI en el exterior de la Fira de Barcelona.REUTERS

Mientras tanto, en el exterior del recinto ferial, representantes de los CDR quemaron fotos de Felipe VI y profirieron cánticos contra España y a favor de la independencia. No hubo incidentes y estuvieron controlados por un fuerte dispositivo de los Mossos d’Esquadra.

De esta forma, el independentismo callejero y el institucional continuaron con su campaña contra el Jefe del Estado, que empezó incluso antes del decisivo discurso que pronunció la noche del 3 de octubre de 2017, en las horas previas a la prevista declaración unilateral de independencia del Parlamento catalán, con una defensa firme del orden constitucional y de apoyo a todos los catalanes que esos días observaban como el Gobierno de la Generalitat avanzaba sin tenerlos en cuenta hacia la ruptura con España.

En esta estrategia de acoso al Rey, el Mobile ha sido uno de sus escaparates preferidos. Así, en la edición de 2018, en el que era el primer viaje a Cataluña de Felipe VI tras el referéndum ilegal del 1-O, tanto Colau como el entonces presidente del Parlament, Roger Torrent, con lazo amarillo en la solapa, se ausentaron del recibimiento oficial al Monarca en señal de protesta.

Con todo, la presencia del Rey este domingo y lunes en Barcelona no será la última esta semana. El jueves, junto a la Princesa Leonor, participará en la entrega anual de los premios de la Fundación Princesa de Girona, correspondientes a 2020, que volverán a celebrarse en Barcelona, concretamente en el CaixaForum, debido al boicot del Ayuntamiento de Gerona.

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