August 2, 2021

El Gobierno de Sánchez suspende en las condiciones de acogida que brinda a los inmigrantes

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Las condiciones de acogida de inmigrantes por parte de España en la frontera sur son lamentables e indignas. Esta no es la percepción de cientos de periodistas que han cubierto las rutas migratorias en los últimos meses. Ahora la ONG Médicos del Mundo lo pone de manifiesto en un informe en el que detalla cómo las personas recién llegadas atravesando nuestras fronteras terrestres y marítimas reciben un trato que no corresponde a un país de la Unión Europea.

“La mayoría de los centros habilitados para responder a esta emergencia humanitaria son insalubres, tienen una mala alimentación y persisten en un hacinamiento que imposibilita cumplir las medidas de seguridad en plena pandemia de Covid-19″, asegura este informe. Esta misma denuncia era tangible en el puerto de Arguineguín, un campamento de la vergüenza donde enfermos de Covid se mezclaban con otros que no lo eran en espacios comunes.

Por culpa de la mala e insuficiente comida, la mayoría de ellos enferman al poco tiempo de llegar, como les sucede con la ausencia de higiene, el hacinamiento o la falta de lugares de descanso. Como hemos visto recientemente en Ceuta, muchos de ellos tienen que dormir en el suelo de una nave industrial. Esto, que debería preocupar a cualquier gobierno, resulta aún más lacerante en el caso de un Ejecutivo que comenzó su andadura acogiendo a los rescatados del Aquarius y que siempre ha presumido de sensibilidad con la inmigración. En el informe han recogido decenas de testimonios de jóvenes inmigrantes, que denuncian condiciones infrahumanas. “Es difícil tratar peor a las personas y generarles más dolencias por las condiciones en las que las acogemos”, señala la presidenta de Médicos del Mundo, Nieves Turienzo.

Las condiciones higiénicas son claramente insuficientes, con un acceso restringido a las duchas y al agua corriente, así como escasez de inodoros. “Conseguí un pantalón y un calzoncillo semanas después de llegar. Cuando llovió un día, las aguas fecales entraron en la carpa y tuvimos que irnos a vivir a la calle”, asegura Younes, un joven marroquí interrogado en el informe. Mención aparte merecen las instalaciones del V Pino en Melilla, que superaron los límites de lo humanamente tolerable, generando un riesgo altísimo de salud pública. “Estas instalaciones contaban únicamente con 3 baños y una ducha para más de 200 personas, que no eran debidamente limpiadas ni desinfectadas. El inadecuado sistema producía que las aguas fecales llegaran a las carpas donde dormían estas personas”, denuncia Médicos del Mundo.

Makha, un hombre senegalés, asegura que nadie le atendió en el centro médico, donde acudió a curarse una herida: “Le dije al doctor que había venido dos veces, que me había herido el pie y que venía a curarme. El doctor me dijo que no. Me dijo: tienes que traer tu papel. Yo le dije que no, que no tengo papeles, que los había perdido cuando salí corriendo. Él me dijo que tenía que traer los papeles o que sino no me podría atender. Así que me dije que a lo mejor la ley es así aquí. Volví otro día y me dijo lo mismo. Cada día cojo una mascarilla y me la ato en el pie, porque no tengo lo necesario para vendarme la herida”. La falta de expectativas, de información y apoyo psicológico conviven con el miedo a ser repatriados y tener que afrontar un nuevo fracaso. Ante un verano en el que pueden batirse todos los récords de llegadas, España sigue sin tener una respuesta humanitaria a la altura del desafío que se le presenta.

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