June 24, 2021

Los otros Tomás Gimeno: de José Bretón al crimen de Castellón

Tenerife La Guardia Civil sólo trabajó con la hipótesis de que Gimeno acabara con la vida de Anna y Olivia Violencia vicaria Hallan en el mar el cadáver de Olivia, la mayor de las dos niñas desaparecidas con su padre en Tenerife

La Guardia Civil siempre sospechó del peor de los desenlaces en el caso de las niñas desaparecidas en Tenerife a manos de su padre. Los movimientos de Tomás Gimeno el día de su desaparición hacían presagiar lo peor. Es la peor de las violencias de género, cuando un padre mata o daña a sus hijos para causar dolor a su ex pareja.

El hallazgo este jueves del cuerpo de Olivia, la mayor de las dos niñas, ha puesto de nuevo sobre la mesa la lacra de matar a tus hijos. El terrible crimen de Tomás Gimeno, al que todavía no se ha encontrado, al igual que a Anna, ha sido el último de una lista demasiado larga.

Desde el año 2013, han sido asesinados por sus padres o las parejas o ex parejas de sus madres 38 menores. Ese año, los menores entraron en la estadística oficial de crímenes de violencia género. Una estadística que arrancó en el año 2003 con el recuento de mujeres asesinadas, que ya suman 1.086.

Antes de que los menores asesinados por sus padres entraran en la estadística oficial de crímenes de violencia de género, fue el caso de José Bretón el que puso sobre la palestra la violencia vicaria. José Bretón asesinó a sus dos hijos, Ruth y José, puso sobre la mesa una violencia que hasta el momento ni se había calificado. Tras una investigación cargada de errores, Bretón no pudo seguir engañando más, él había matado a sus hijos.

José Bretón fue condenado a 40 años si reconocer jamás que había acabado con la vida de sus hijos para acabar con la de su madre, separada de él después de sufrir años de malos tratos. Fue su caso y la insistencia y perseverancia de Ruth, la madre de los dos pequeños, lo que llevó a que en el año 2015 se reconociera a los menores como víctimas de violencia de género y a las madres a las que se buscaba dañar con la muerte de sus hijos también.

Dos años después, en 2013, el mismo años en que se incluyo a los menores en las estadísticas oficiales, otro hombre asesinaba a tiros a sus dos hijos, de 5 y 13 años, y después se suicidaba en Ciudad Real. El crimen ocurría después de que la madre de los dos niños le comunicara que se quería separar.

Con licencia de armas, Miguel Ángel Carrero Alarcón, de 45 años, mató a sus dos y a su suegra con una escopeta de caza, y posteriormente se quitó la vida. Cuando Carrero acudió a la casa familiar para cometer el crimen, la madre de los pequeños no estaba en casa. Se salvó, pero la enterró en vida.

Era el año 2017, Vladimir V., con antecedentes por malos tratos, y su entonces mujer tuvieron una fuerte discusión en la habitación del Hospital La Paz donde se encontraban. “Te voy a dar donde más te duele”, le dijo a la madre de la bebé de un año. A continuación cogió a la bebé, abrió la ventana de la habitación y se lanzó al vacía con la niña en brazos.

La niña, que había nacido de manera prematura, se encontraba ingresada en el Servicio de Pediatría del centro, debido a una cardiopatía crónica, y acababa de recibir el alta hospitalaria. Los padres habían acudido al hospital a visitarla cuando se produjo la discusión. Vladimir V. y la pequeña murieron en el acto.

Las hijas de Itziar Prats, de 2 y 6 años, fueron asesinadas por su padre en Castellón el 25 de septiembre de 2018. Quedaba un mes para la vista del juicio por el divorcio. Itziar había denunciado a su maltratador y había solicitado una orden de alejamiento, pero la Fiscalía no consideró necesarias las medidas cautelares.

Las niñas pernoctaban en la casa paterna, el que había sido el domicilio familiar hasta la separación, dentro del periodo de convivencia con las menores que le correspondía a Ricardo. Aquel día Ricardo C. G., de 48 años, acuchilló de madrugada a Nerea y a Martina.

Las mató y después se tiró del piso más alto de su bloque de viviendas. En el suelo de su calle, ya muerto, le encontró un vecino. Cuando los Servicios de Emergencias consiguieron acceder a al vivienda ya nada se podía hacer por Nerea y Martina.

“Me mató a mí: mató a mi hijo y me mató a mí también. Me ha dejado muerta en vida”, declaró Laura Hernández a la Opinión de Murcia días después de que su padre asesinara al pequeño Cristian en julio de 2019 en la localidad de Beniel.

David S. O., conocido como ‘El Cartagenero’ tenía que devolver a Cristian a su madre. Nunca lo hizo. La madre denunciño que el padre no le había entregado al niño. Cuando la Policía llegó a la casa de David nada pudieron hacer: el hombre había asesinado a su hijo y se había ahorcado después.

David ‘El Cartagenero’ tenía una condena por un delito de coacciones a su ex pareja y tenía una orden de alejamiento que no le permitía acercarse a ella. Una orden que quebró en junio de ese año, pero nunca llegó a entrar en prisión. Un mes después se llevó a su hijo, al no existir nada más que una orden de alejamiento para la madre, y lo mató.

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