June 20, 2021

Ghali abandona España de madrugada en medio de la peor crisis con Marruecos

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La salida del líder del Frente Polisario de España en la madrugada de este miércoles no cerrará el conflicto con Marruecos, sino que se produjo tras la peor crisis con Rabat, que ya admite de manera explícita y sin ambigüedades que el verdadero origen del conflicto con el Gobierno obedece a su postura sobre el Sáhara Occidental -pide un acuerdo entre las partes- y no a la acogida del histórico dirigente saharaui Brahim Ghali. La tensión diplomática persiste -el reino alauí amenaza incluso con poner fin a la colaboración en inmigración y yihadismo- mientras Ghali regresaba a Argelia desde el aeropuerto de Pamplona en un avión diplomático fletado por ese mismo país.

En el comunicado que hizo público España hay dos puntos cruciales. En el quinto, se especifica que «las autoridades marroquíes, a través de los cauces diplomáticos, han sido informadas de la salida del sr. Ghali de España», es decir, a diferencia de la entrada, que Marruecos siempre denunció como clandestina, incluso con documentación falsa. Este punto es desmentido por Exteriores en el punto cuatro: «El señor Ghali portaba la documentación a su nombre con la que entró en España». El Gobierno, además de insistir en el motivo «humanitario» de la acogida, ante la «situación crítica» de salud del líder saharaui (71 años), ha intentado relajar la situación con Rabat.

El secretario general del Frente Polisario tenía libertad de movimientos después de que el juez Santiago Pedraz rechazara por segunda vez retenerle en el país, con lo que se marchó doce horas después de su comparecencia judicial. Su salida estaba prevista al término de su declaración por videoconferencia en la Audiencia Nacional, pero lo impidió un inesperado baile de autorizaciones.

El primer intento de vuelta, para el que Argelia había fletado un avión, quedó frustrado. La aeronave se vio obligada a dar la vuelta en Formentera al advertir a su piloto de que carecía de unos trámites previos al aterrizaje, que no se habían cumplimentado aunque el avión salió con un plan de vuelo perfectamente aprobado por Argelia -el aliado más firme del Polisario frente a Marruecos, que ocupó el Sáhara tras la retirada de España (1975)-.

El Gobierno lo expulsó del espacio aéreo al entender, indicaron las mismas fuentes, que no tenía permiso para permanecer en él. La decisión del juez Pedraz estaba condicionando el aterrizaje, motivo por el que el avión, un Gulfstream G-IV, permanecía a la espera de saber si el líder del Polisario quedaba en libertad, como ocurrió, o se le imponían medidas cautelares.

A última hora de la noche, Ghali abandonó el hospital de Logroño, también con el alta médica, y se trasladó al aeropuerto de Pamplona, donde le esperaba un avión enviado de nuevo para llevarle a Argelia. El juez sólo había acordado, a petición de la Fiscalía, que el líder saharaui facilitara un teléfono y un domicilio en España para poder localizarle y rechazó la retirada del pasaporte, así como su ingreso en prisión, como pedía una de las acusaciones particulares.

Manifestantes contra Ghali, esta mañana ante la Audiencia Nacional.Sergio PérezREUTERS

Era la segunda vez que declinaba acordar las medidas restrictivas que persiguen los querellantes. Cuando Santiago Pedraz desestimó por primera vez las cautelares, hizo referencia a la debilidad de los indicios en su contra. Un criterio compartido por el representante del Ministerio Público, Pedro Martínez Torrijos. El magistrado reforzó ayer su postura tras la comparecencia telemática de Ghali.

«El informe de las acusaciones (en una de ellas su poder ha sido cuestionado) no ha suministrado elementos siquiera indiciarios (las declaraciones de los testigos en la causa no tienen prueba corroborativa y de ellas no se sigue una participación en los hechos del investigado), que avalen la existencia de motivos para creerle responsable de delito alguno», indicó el juez. Y añadió: «No puede apreciarse riesgo de fuga alguno. Máxime a la vista de que en cuanto ha tenido conocimiento de los hechos investigados se ha personado en la causa y ha accedido a la práctica de su declaración, incluso a la vista del estado de salud en el que se encuentra, que bien le hubiera permitido solicitar posponer la declaración».

Contra Ghali pesan dos querellas. Una fue admitida a trámite el pasado octubre y la presentó un activista saharaui, Fadel Breica, por un delito de lesa humanidad. Aseguraba haber sufrido torturas en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia).

La segunda causa, presentada en 2008 por la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (Asadeh), estaba archivada hasta la llegada de Ghali a España.

Brahim contestó a las preguntas del Ministerio Fiscal y de su abogado, Manuel Ollé, y rechazó la comisión de los delitos que se le atribuyen. En su intervención, sostuvo que las acusaciones obedecen a motivos políticos contra el pueblo saharaui.

Para su letrado, ambas querellas obedecen, dijo, a una “persecución política”. “Ghali es un trofeo, una pieza política”, ha sentenciado tras la declaración.

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