June 23, 2021

‘Nadie sabe nada’: los altos cargos de Interior se desentienden del espionaje a Bárcenas en el Congreso

Kitchen El ex ‘número dos’ de Interior apunta a la implicación de Rajoy en el espionaje a Bárcenas Congreso Villarejo asegura que tuvo “contacto directo” con Rajoy para informarle sobre la ‘operación Kitchen’ pero no aporta pruebas

“No tenía conocimiento”. “Lo niego de forma contundente y sin ningún matiz”. “Jamás”. Dos de los máximos responsables del Ministerio del Interior y de la Policía Nacional cuando se produjo el presunto espionaje a Luis Bárcenas se desentendieron este martes de la operación Kitchen en su paso por la comisión de investigación del Congreso.

Primero Ignacio Cosidó, ex director general de la Policía Nacional, y después Francisco Martínez, ex secretario de Estado de Seguridad, optaron por negar cualquier relación y dieron evasivas. Una circunstancia que viene repitiéndose también por parte de otros comparecientes y que está poniendo en jaque los trabajos del Congreso para esclarecer si hay responsabilidades políticas en el Gobierno de Mariano Rajoy por la supuesta utilización de recursos públicos y policiales para destruir pruebas en poder del ex tesorero del PP. Un caso que en paralelo se está investigando judicialmente.

Había mucho interés por escuchar a Francisco Martínez, número dos del Ministerio del Interior, por dos motivos. Porque fue señalado como coordinador del operativo y por ser una pieza clave. Y porque en septiembre de 2020 se conocieron unos mensajes suyos en los que apuntaba a la implicación de Rajoy y del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Lo que casi dos meses después propició un duro careo con Fernández Díaz delante del juez.

Martínez, que se encuentra imputado por este caso, es considerado por muchos de los portavoces de la comisión de investigación como el “chivo expiatorio” que puede “pagar el pato” de Kitchen, sin embargo, su comparecencia no sirvió para tirar de la manta sobre las responsabilidades del operativo porque rechazó que lo conociese.

“Niego de forma contundente y sin ningún tipo de matiz que durante mi ejercicio en el cargo de secretario de Estado de Seguridad entre enero de 2013 y enero de 2016 participase o tuviera conocimiento directo o indirecto de cualquier forma de utilización ilegal de efectivos, medios y recursos del Ministerio del Interior con la finalidad de favorecer los intereses del PP, perseguir ilícitamente a personas o anular pruebas inculpatorias para ese partido en casos de corrupción”, aseguró Martínez al comienzo de su comparecencia.

A partir de ahí, fue negando las diferentes cuestiones que se le plantearon. “Jamás en la vida he tenido conocimiento directo o indirecto” sobre la existencia de “ningún solo papel en el que se hable de la operaciónKitchen”. De igual modo, rechazó que haya visto o tenido acceso a un pendrive perteneciente a Bárcenas.

Estas respuestas que chocan con la versión dada por otros comparecientes en las semanas anteriores. El comisario jubilado José Manuel Villarejo lo situó como su interlocutor habitual en el operativo y el comisario Enrique García Castaño dijo que le había entregado el pendrive del ex tesorero del PP.

Martínez no quiso entrar en el asunto de sus mensajes, uno de los asuntos que más interés despertaba en todos los portavoces porque en ellos apuntaba que Rajoy o Fernández Díaz estaban al corriente de la operación. En uno de esos mensajes, Martínez decía: “Mi grandísimo error fue ser leal a miserables como Jorge, Rajoy o Cospedal”. Preguntado por ello, este martes aseguró que los escribió en un momento en el que estaba “roto”, “y se dicen cosas que surgen de ese sentimiento”.

El ex número dos de Interior se amparó en su situación procesal como imputado para no entrar en el contenido de sus mensajes. “Esos mensajes forman parte de mi más estricta intimidad”, dijo reiteradamente ante el aluvión de preguntas formuladas sobre ellos. “Forman parte de un sumario” y “nunca debieron haber salido”. Sí explicó que decidió llevarlos a un notario para “protegerse” y como “defensa” para su estrategia procesal.

El lamento de los diferentes partidos por ver a Martínez perder la “oportunidad” de hablar de todo con detalle y aclarar lo sucedido fue también respondido por él de esta manera tan elocuente: “La oportunidad es más propicia ante el juzgado que en esta sede parlamentaria. Y al mismo tiempo en mi vida lo que me importa es lo que salga del juzgado”.

Con todo, dejó algunas pinceladas. Sostuvo que “nunca” habló con la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, sobre Kitchen. “Y de casi casi de nada”, apostilló, porque no era militante del PP.

O que se disculpó en su careo con Fernández Díaz por los calificativos que empleó y que “no estuvieron acertados”.

A Villarejo reconoció que le conoció y le trató por razones de su cargo, y que tuvo alguna comida, pero negó cualquier relación planteada por el comisario jubilado que le situaba como su contacto preferente para informar del desarrollo de Kitchen.

Por otra parte, en la comparecencia del que fuera director general de la Policía Nacional en aquella etapa, Cosidó sostuvo reiteradamente que tampoco tuvo ningún tipo de “conocimiento” sobre la existencia de la operación Kitchen, igual que “desconocía que hubiera un solo policía” dedicado a espiar a Bárcenas o que se hubiera establecido algún tipo de “estructura paralela” en el cuerpo para realizar labores de esta naturaleza.

Su versión choca con lo expuesto por el ex director adjunto Operativo (DAO) Eugenio Pino o Villarejo, que le señalaron respectivamente como conocedor e, incluso, como promotor de la operación. Respecto a esto, Villarejo afirmó la semana pasada que fue el propio Cosidó quien le había encargado personalmente la puesta en marcha del presunto espionaje al ex tesorero popular.

Cosidó, que no está imputado en la investigación judicial que hay sobre este caso, se defendió desmintiendo cualquier contacto directo o indirecto con Villarejo. “Jamás he despachado con él, jamás he comido con él, jamás he hablado por teléfono con él, jamás he intercambiado ningún tipo de mensaje con él y jamás le he hecho llegar ninguna instrucción a través de terceras personas”, ha asegurado, incidiendo en la “rotundidad” de sus palabras. Además, puso en cuestión la “credibilidad” de los testimonios de Pino y de Villarejo porque sus palabras están enmarcadas dentro de su “derecho de legítima defensa” en sede judicial o en la comisión de investigación del Congreso.

La versión de Cosidó sobre que no sabía nada sobre Kitchen pese a ser el director de la Policía Nacional no convenció a la mayoría de los portavoces. “O fue usted un negligente o fue un colaborador necesario”, le reprochó Gabriel Rufián (ERC). “No entiendo que se hubiera enterado todo el mundo y usted no sabía nada”, la criticó Jon Iñarritu (Bildu).

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