June 20, 2021

España tiende la mano a Jair Bolsonaro en el peor momento del mandatario brasileño

La primera visita de peso de un país europeo al Brasil de Jair Bolsonaro es española. La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, se ha reunido en la tarde de este viernes con el presidente brasileño, un encuentro que no estaba previsto en su agenda oficial y que fue “improvisado” en el último momento, según fuentes de la embajada española en Brasilia.

No es la primera vez que el equipo de Bolsonaro monta una encerrona a un líder extranjero para poder exhibir la foto. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores español, el encuentro duró una media hora y Laya y Bolsonaro hablaron del “gran potencial” de las relaciones bilaterales en materia económica y cultural, de la necesidad de estrechar vínculos entre la UE, Brasil y España y del acuerdo comercial entre los países europeos y el Mercosur.

Tras el cara a cara con Bolsonaro, Laya se reunió con directivos de 17 empresas españolas en Brasil y con un grupo de mujeres destacadas de la sociedad civil brasileña, con las que la ministra habló de “cómo impulsar la participación de las mujeres en la vida pública de Brasil”.

Bolsonaro es ampliamente conocido por sus discursos machistas y homófobos y por una agenda de retroceso en derechos humanos.

Por la noche, Laya fue recibida por la senadora Kátia Abreu, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Aunque Abreu está en la oposición al gobierno, es una importante representante del poderoso sector del lobby agrícola y ganadero. Años atrás fue condecorada por Greenpeace con la Motosierra de oro por su impulso a las políticas de devastación de la Amazonía.

Este viernes, la ministra se ha visto también con el nuevo canciller brasileño, Carlos França, un moderado comparado con su antecesor, Ernesto Araújo, principal artífice del actual aislamiento internacional de Brasil.

La visita de Laya es un balón de oxígeno para la malograda política externa de Bolsonaro, enemistado con EEUU desde que se fue Donald Trump, con Argentina desde que ganó Alberto Fernández, con China (desde siempre) y con media Europa por sus ataques a las minorías, a las instituciones democráticas y por la deforestación sin freno de la Amazonía.

El desmonte de las políticas ambientales por parte de Brasil es uno de los principales argumentos que países como Alemania, Francia, Irlanda o Austria esgrimen para pensárselo dos veces antes de ratificar el acuerdo. España, en cambio, está entre los grandes defensores y cree que hay margen para confiar en el gobierno brasileño.

Bolsonaro recibió a la ministra con problemas también en el ámbito doméstico. Con la pandemia del coronavirus fuera de control -más de 415.000 muertos, a un ritmo de 3.000 cada día-, el presidente sigue poniendo en duda la necesidad de aplicar restricciones y su desastrosa gestión ya está siendo investigada por una comisión especial en el Senado. España es uno de los pocos países que envió ayuda humanitaria a Brasil en el último pico de la pandemia.

Pocas horas después de reunirse con la ministra, Bolsonaro fue a las redes sociales a repetir el mantra golpista de los últimos días: si no se cambia el sistema electoral (del voto electrónico al voto de papel) no habrá elecciones el año que viene.

El pasado 1 de mayo miles de simpatizantes del líder de la ultraderecha salieron a la calle con el lema Yo le autorizo, presidente, en referencia poco disimulada a un golpe de Estado. Parece que la comunidad internacional no presta mucha atención a las acaloradas lives de Bolsonaro en Facebook.

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