June 24, 2021

El coche del padre de las niñas desaparecidas en Tenerife, un escenario fundamental para la investigación

Pesquisas La ruta del móvil de Tomás Gimeno y el resto de barco, clave Clave La Guardia Civil se centra en las dos horas en las que estuvo solo con sus hijas en casa

El coche de Tomás Gimeno, el hombre de Tenerife desaparecido con sus hijas de uno y seis años tras advertir a su ex mujer de que no volvería a verlas y adentrarse en el mar con su barco, se ha sumado al océano y a la casa del hombre como otro de los principales escenarios en los que trabaja la Guardia Civil.

Los agentes han tomado muestras del vehículo que Tomás dejó aparcado en el puerto la tarde-noche del pasado 27 de abril tras no retornar a las niñas con su madre, Beatriz, y las han mandado a analizar, tal como han precisado a este periódico fuentes de la investigación.

Los guardias civiles confían en que el resultado de este examen contribuya a ayudarles a aclarar qué pasó con Tomás y con sus hijas Anna y Olivia.

La última vez de que hay constancia de que los tres estuvieran en el vehículo fue alrededor de las 19.30 horas del martes 27, cuando Tomás y las niñas se despidieron de los padres de él tras pasar la tarde juntos.

El hombre se fue a su casa con las niñas, a las que ya nadie volvió a ver.

En este tiempo, los agentes de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Tenerife, al frente de las pesquisas, han registrado hasta en tres ocasiones la casa de Tomás y los más de 2.000 metros de terreno que la rodean.

De allí, han extraído numerosas muestras, principalmente en el baño de la vivienda que ya están en el laboratorio. Las que tiene que ver con el ADN se mandarán a Madrid para proceder a su análisis mientras que el estudio que afecta únicamente a huellas, se harán en Tenerife.

Por el momento, informan las mismas fuentes consultadas, no se han obtenido resultados visibles en la vivienda ni en el terreno, por lo que analizar los restos biológicos es fundamental para el avance de las pesquisas.

La búsqueda continúa de manera incesante por tierra, mar y aire y en estos momentos se centra en el sur de la isla de Tenerife, junto a La Gomera. Los agentes están siguiendo el flujo de las corrientes marinas, para lo que trazaron, junto con expertos, un minucioso estudio.

En función de la zona en la que apareció el barco -vacío y a la deriva-, los agentes han trazado un itinerario siguiendo la evolución de las corrientes desde el miércoles 28, día en el que la madre de las menores denunció que Tomás no se las había devuelto.

El dispositivo de búsqueda incluye siete embarcaciones -tres del Instituto Armado y una de Salvamento Marítimo-, dos helicópteros y un avión.

La Guardia Civil también ha movilizado a uno de sus buques transoceánicos, una robusta embarcación de 70 metros cuyo radio de acción es más amplio que los barcos convencionales.

Paralelamente, en la parte exclusiva de investigación, un equipo técnico de la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado desplazado hasta Canarias examina minuciosamente la ruta del teléfono móvil de Tomás, las balizas de los barcos que esa noche estuvieron cerca de donde se le perdió la pista, todos los repetidores así como las cámaras de seguridad del puerto, de las carreteras y de las calles.

Además, los agentes están centrados en acotar las dos horas que Tomás pasó solo en casa junto con las niñas tras regresar de la vivienda de sus padres antes de que las cámaras del puerto Marina de Tenerife le captaran a las 21.30 transportando en solitario bultos y maletas desde su coche hasta su barco.

La investigación también repasa los movimientos bancarios de Tomás para determinar si dispuso de dinero los días anteriores y si esas extracciones, si las hubiera, las hizo a título individual o estarían relacionadas con la empresa agrícola de su familia en la que trabajaba.

Trabajan con la certeza de que era “habitual” que el hombre manejara ciertas cantidades de dinero entre cuentas bancarias dada la solvencia de la empresa familiar en la que trabajaba.

La Guardia Civil mantiene abiertas todas las hipótesis aunque, en este momento y según insisten fuentes de la investigación, la de que Tomás pudiera haber huido es la de menos recorrido.

La última vez que se vio a Tomás Gimeno fue a las 23.30 del martes adentrándose en el océano con su embarcación de recreo. Dos horas antes, una cámara del puerto deportivo le captó haciendo viajes de su coche a la embarcación.

Debía haber devuelto a Anna y a Olivia a su ex mujer Beatriz a las 21.00 horas pero no lo hizo. En lugar de llevarlas a casa, y ante las insistentes llamadas de Beatriz, le dijo que no volvería a ver a las niñas.

Las características del caso hicieron que, desde el principio, la Guardia Civil lo calificara de alto riesgo.

Al día siguiente, los agentes encontraron vacío y a la deriva el barco de Tomás en una zona con una profundidad entre los 400 y los 1.000 metros que imposibilita la inmersión del Grupo de Actividades Subacuáticas (GAS) del Instituto Armado. En la superficie, hallaron el maxi-cosi de Anna.

Tomás y Beatriz se separaron en agosto del año pasado y en diciembre ella aseguró que el padre de sus hijas la había amenazado de manera verbal. Sin embargo, en el último momento decidió no interponer la denuncia. La Guardia Civil, sin embargo, decidió realizar un seguimiento de oficio.

El pasado mes de marzo, los agentes volvieron a contactar con la mujer y le preguntaron si las amenazas habían vuelto a repetirse. Ella les dijo que no.

Tomás recogió a sus hijas el martes a las 17.00 horas. Quedó con Beatriz en llevarlas de nuevo a las 21.00 horas.

El hombre estuvo con las niñas en casa de sus padres hasta las 19.30. En ese tiempo habló varias veces por teléfono con Beatriz. Desde que llegó a su chalé desde casa de sus progenitores con sus hijas pequeñas hasta que las cámaras de seguridad le captan en la Marina de Santa Cruz, no hay constancia de sus movimientos.

A las 21.30, las cámaras del puerto le grabaron solo, sin Anna y Olivia, llevando maletas y bultos desde su coche hasta la embarcación de recreo de su propiedad. Tomás hizo entonces un primer viaje a alta mar.

Media hora antes le había llamado Beatriz. Él le dijo que se había llevado a las niñas a cenar y que se las llevaría más tarde. Después le advirtió de que no las volvería a ver y más tarde la tranquilizó.

Tomás regresó de alta mar a las 23.30 horas y se fue a una gasolinera a comprar tabaco y un cargador para su móvil. Después, pidió al vigilante del puerto cargar su celular. Tomás volvió a adentrarse en el mar y ahí se le perdió la pista.

Ya bien entrada la madrugada, envió mensajes a sus familiares y amigos en tono de despedida, según precisan fuentes de la investigación. Antes, alrededor de la 1.30 había hablado con Beatriz en un tono calmado, que hizo a la mujer tranquilizarse y pensar que sus hijas estaban durmiendo en casa de Tomás y que al día siguiente se las devolvería.

Cuando todavía no había amanecido, fueron los familiares y allegados de Tomás los que alertaron a Beatriz. Le comunicaron que el hombre les había mandado mensajes de despedida. A las 06.00 horas del miércoles, la madre de las niñas se desplazó hasta la Guardia Civil para denunciar los hechos. .

Tomás volvió a adentrarse en el mar y ahí se perdió su pista.

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