June 24, 2021

Un ertzaina, entre los tres detenidos por traficar con cocaína diluida en toneladas de carbón de Portugal

Un ertzaina es uno de los tres detenidos en la macrooperación antidroga desplegada el pasado jueves en Medina del Campo. Además del policía autonómico vasco fueron detenidos un español con antecedentes penitenciarios en Colombia y un ciudadano argelino completan la lista de apresados en el dispositivo liderado por la policía portuguesa, todos ellos de entre 40 y 50 años de edad. Los tres fueron capturados el pasado jueves dentro de una operación antidroga realizada por efectivos de la Policía Nacional y de la policía portuguesa y efectivos de la Interpol procedentes de Francia (Lyon) cuando interceptaron a dos camiones procedentes de Lisboa con más de 40 toneladas de carbón impregnado de cocaína, en 1.200 sacos de entre 30 y 40 kilos cada uno.

La droga incautada permanece almacenada en una nave de la calle Tejedores, en un polígono industrial al norte de la localidad mientras que tras pasar las noches del jueves y el viernes en la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de la villa, los detenidos fueron llevados a declarar a las diez de la mañana del sábado al Juzgado de Instrucción de guardia, en una jornada maratoniana que terminó con su traslado por orden de la juez, ya a las diez y media de la noche, a la cárcel de Villanubla. Allí permanecen desde entonces, según pudo saber este periódico de fuentes de la investigación.

Vehículos de la Policía Nacional se apostan frente a la puerta del almacén, precintada y soldada el pasado viernes por operarios municipales. Delante de las puertas se han colocado grandes remolques de hierro, cedidos por una empresa vecina a petición de la Policía, con el objeto de que ningún vehículo pueda entrar ni salir de la nave. «No se puede saber con exactitud qué cantidad de cocaína se esconde en toda esa mercancía, puesto que para extraerla hay que efectuar un proceso químico con un líquido reactivo, y todo eso se está estudiando», explicaron las mismas fuentes.

Testigos de la operación, operarios de las empresas vecinas del polígono, aseguran haber oído el día del despliegue que podría ocultarse al menos media tonelada de droga. En una operación similar llevada a cabo el pasado mes de enero en Tarragona, se encontraron 2.065 kilos de cocaína impregnada en 40 toneladas de carbón. Si la proporción fuera la misma, se trataría de uno de los mayores alijos de España en los últimos años, con más de dos toneladas de droga incautadas. En cualquiera de los casos, la Policía Judicial deberá determinar con exactitud la cuantía de la droga desplazada, un dato necesario para determinar las penas a las que se enfrentan los responsables. Permanecen dentro de la nave, custodiados junto al carbón impregnado de cocaína, un Ford de alta gama rojo y un Mercedes clase C, donde se desplazaban los ahora detenidos.

Fuentes municipales mostraron ayer su preocupación por la permanencia en la villa del gran alijo incautado tras las pesquisas de la Policía portuguesa, un alijo que esperaban ya hubiera sido trasladado este mismo fin de semana. El Ayuntamiento desea que esos 1.200 sacos se lleven a otro lugar: «Cuanto más estén aquí, más se hablará de Medina del Campo por estas cuestiones y queremos que se conozca por otras mejores, que hay muchas», aseguró el concejal de Seguridad medinense, Borja del Barrio. Un plazo que otras fuentes creen que se podría dilatar mucho en el tiempo, ya que «se trata de una decisión que tiene que tomar el juez, y este caso, con dimensión internacional, es bastante complicado para un Juzgado como los de instrucción de Medina del Campo». Así, los 1.200 sacos podrían dormir en la villa del Zapardiel hasta que la Justicia decida su destrucción, algo que «va para largo».

La macrooperación se desplegó a partir de las 8.30 de la mañana del pasado jueves, cuando agentes de la Policía nacional portuguesa, asistidos por otros de las Unidades de Droga y Crimen Organizado (Udyco) del Cuerpo Nacional de Policía, detuvieron a dos camiones que estaban descargando en la nave los sacos de carbón impregnados de cocaína. Cada uno de ellos transportaba 600 unidades.

En el operativo participa la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), con sede en la localidad francesa de Lyon. Todo lo relacionado con el operativo, que comenzó con la petición de colaboración de la Policía portuguesa a la Fiscalía antidroga española, permanece en secreto de sumario, según aseguró el viernes el delegado del Gobierno en Castilla y León, Javier Izquierdo. Desde entonces el hermetismo de los canales oficiales es absoluto. Aunque han trascendido muy pocos detalles sobre la identidad de los detenidos, el cumplimiento de condena en cárceles colombianas, durante un año, de uno de ellos, hace pensar en la más que probable relación de la red de tráfico de drogas con los cárteles colombianos.

En cuanto a la actuación del ertzaina -un agente veterano de la X promoción según algunas fuentes- puede ser la clave para explicar la utilización de la nave medinense, ya que está a nombre de una empresa dedicada al alquiler de pabellones denominada Criptomart. El Gobierno vasco ha confirmado la detención aunque ha asegurado desconocer más datos al encontrarse la investigación policial bajo secreto de sumario.

Además, el departamento de Josu Erkoreka ha recordado que “el código deontológico de la Ertzaintza como su régimen disciplinario no toleran y son tajantes con respecto a ese tipo de conductas”.

El almacén en el que se realizaba la descarga de la droga figura como un depósito fiscal, es decir, bajo una figura del régimen aduanero que permite almacenar mercancías sujetas a impuestos especiales sin la necesidad de liquidarlos en el momento de la recepción, sino en el momento de la comercialización. La carga partió del puerto de Lisboa, desde donde fue seguida por los agentes portugueses. Sin embargo, pese a que las primeras informaciones apuntaban a que el punto de destino era Bilbao, desde donde podría distribuirse al norte de España, Francia y a otros países desde el puerto de la ciudad vasca, la tesis que gana solvencia ahora es que el punto de destino era la nave de Medina del Campo, desde donde la mercancía se distribuiría a Madrid y a todo el centro peninsular.

El modus operandi de la red, que parece tener conexión con los grandes cárteles mejicanos y colombianos, era desembarcar la mercancía impregnada de droga en el puerto de Lisboa, transportarla en camión, preferentemente por la noche, a través de Extremadura, y hacer parada en Medina del Campo, a más de quinientos kilómetros del punto de origen. La Policía portuguesa, que tenía perfectamente localizados a los dos camiones, se había fijado previamente como objetivo el centro de operaciones de la banda en Medina del Campo, donde les estaba esperando un gran operativo. «parecía `Corrupción en Miami» Los operarios de las empresas cercanas a la nave intervenida recuerdan el momento del despliegue de la operación: «Impresionante. Esto parecía `Corrupción en Miami», relató ayer uno de ellos a este periódico, en referencia a la famosa serie televisiva de los años 80. «Había más de veinte vehículos de la Policía portuguesa, todos de la secreta. Estaban vestidos de calle pero tenían armas automáticas», añadió su compañero.

Todo comenzó a eso de las ocho y media o nueve menos cuarto de la mañana. Según los testigos, los agentes tenían localizado a uno de los dos camiones, que «durmió en la calle», frente al almacén. Allí esperó al segundo camión, que habría hecho noche en Salamanca. «Cuando ya estaban descargando el primer camión, llegó el segundo, y entonces es cuando se produjeron las detenciones», añaden. Todos aluden a «la cara de susto» de un joven medinense, operario de una empresa cercana que la red había contratado para ayudar a descargar los vehículos pesados: «El chaval estaba manejando un toro de su empresa, descargando. No sabía nada y se encontró rodeado de policías y de metralletas».

Según los testigos, no fue hasta media mañana cuando aparecieron más efectivos, estos, ya sí, de la Policía Nacional española. Ya habían echado el guante a los tres detenidos. «Hace dos o tres meses que habían alquilado esa nave, y no habíamos visto nada de movimiento hasta ese día. Lo único que habían hecho hasta el momento era poner el cartel en la fachada», concluyeron los testigos. Los vecinos de la villa pudieron percatarse este fin de semana de que la operación continúa abierta, por las frecuentes batidas de un helicóptero de la Policía Nacional y por el registro de varios vehículos estacionados en la vía pública. La evidencia está justo delante de la nave, con la guardia permanente de vehículos del Cuerpo Nacional de Policia.

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