June 23, 2021

La Guardia Civil se centra en las dos horas en las que Tomás Gimeno estuvo solo con las niñas en su casa

Investigación Registran la finca y la casa del padre que desapareció con sus hijas en Tenerife y analizan restos de sangre en la barca Las claves La ruta del móvil de Tomás Gimeno y la del resto de barcos, claves para dar con Anna y Olivia

La Guardia Civil continúa hilvanando las últimas horas de Tomás Gimeno antes de desaparecer el pasado martes con Anna y Olivia, sus dos hijas de uno y seis años, tras advertir a su ex mujer Beatriz de que no las volvería a ver.

Los agentes centran sus pesquisas en dos escenarios: el océano Atlántico -donde el barco de Tomás apareció vacío y a la deriva después de que la madrugada anterior subiera en él con maletas y bultos que transportó desde su coche hasta la embarcación- y su casa.

Es en el domicilio donde los investigadores están doblando los esfuerzos ante la esperanza de hallar pruebas que ayuden a sellar las pesquisas.

Las dos horas que Tomás pasó en su casa con las niñas tras abandonar la de sus padres son todavía una incógnita para los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Tenerife, que es quien dirige la investigación.

Allí llegó tras estar durante la tarde en la vivienda de sus padres. Se despidió de ellos a las 19.30 horas y puso rumbo a su casa. Es la última vez que se vio juntos al hombre y a sus hijas.

De ahí la importancia de recabar pruebas de lo que los investigadores consideran una de las principales fuentes de pistas para llegar hasta las menores y traducir lo que pudo suceder.

Por tercera vez desde que los tres desaparecieron, ayer los agentes volvieron a peinar la casa y el terreno de los más de 2.000 metros cuadrados que la rodean. La primera vez fue el miércoles, tras denunciar Beatriz que Tomás no le había devuelto a las niñas.

La segunda, dos días después centrada, esta vez, en recoger muestras biológicas principalmente del baño de la vivienda. Ayer, los agentes entraron una tercera vez.

Además, también se está rastreando la ruta del teléfono móvil de Tomás hasta que dejó de funcionar o se apagó así como las balizas de las embarcaciones que esa noche estuvieron próximas a la zona en la que desaparecieron.

Dar con el posicionamiento del móvil de Tomás para poner en orden las horas y sus últimos movimientos es clave para el avance de las pesquisas. Los agentes están localizando todos los barcos que navegaban por la zona para analizar los trayectos e identificar a posibles testigos.

Para ello, agentes del equipo técnico de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se desplazaron hasta Canarias.

El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, informa de la investigación para dar con el paradero de las niñas.EFE

Los investigadores, tras el resultado del laboratorio, han descartado que los restos de sangre hallados en el barco de Tomás pertenezcan a sus hijas. Los análisis concluyen que son de él y que podrían ser anteriores a estos hechos porque practicaba pesca deportiva.

La Guardia Civil mantiene abiertas todas las hipótesis aunque, en este momento y según fuentes próximas a la investigación, la de que Tomás pudiera haber huido es la que menos fuerza tiene.

La última vez que se vio a Tomás fue a las 23.30 del martes adentrándose en el océano con su embarcación de recreo.

Dos horas antes, una cámara del puerto deportivo Marina de Tenerife le captó transportando bultos y maletas desde su coche hasta el barco.

Debía haber devuelto a Anna y a Olivia a su ex mujer Beatriz a las 21.00 horas pero no lo hizo. En lugar de llevarlas a casa, y ante las insistentes llamadas de Beatriz, le dijo que no volvería a ver a las niñas.

Las características del caso hicieron que, desde el principio, la Guardia Civil lo calificara de alto riesgo.

Los agentes encontraron vacío y a la deriva el barco de Tomás en una zona con una profundidad entre los 400 y los 1.000 metros que imposibilita la inmersión del Grupo de Actividades Subacuáticas (GAS) del Instituto Armado. En la superficie, hallaron el maxi-cosi de Anna.

Además, también los agentes analizan los movimientos bancarios de Tomás para determinar si dispuso de dinero los días anteriores y si esas extracciones, si las hubiera, las hizo a título individual o estarían relacionadas con la empresa agrícola de su familia en la que trabajaba.

Trabajan con la certeza de que era “habitual” que el hombre manejara ciertas cantidades de dinero entre cuentas bancarias dada la solvencia de la empresa familiar en la que trabajaba.

Tomás y Beatriz se separaron en agosto del año pasado y en diciembre ella aseguró que el padre de sus hijas la había amenazado de manera verbal. Sin embargo, en el último momento decidió no interponer la denuncia. La Guardia Civil, sin embargo, decidió realizar un seguimiento de oficio.

El pasado mes de marzo, los agentes volvieron a contactar con la mujer y le preguntaron si las amenazas habían vuelto a repetirse. Ella les dijo que no.

Tomás recogió a sus hijas el martes a las 17.00 horas. Quedó con Beatriz en llevarlas de nuevo a las 21.00 horas.

El hombre estuvo con las niñas en casa de sus padres hasta las 19.30. En ese tiempo habló varias veces por teléfono con Beatriz. Desde que llegó a su chalé desde casa de sus progenitores con sus hijas pequeñas hasta que las cámaras de seguridad le captan en la Marina de Santa Cruz, no hay constancia de sus movimientos.

A las 21.30, las cámaras del puerto le grabaron solo, sin Anna y Olivia, llevando maletas y bultos desde su coche hasta la embarcación de recreo de su propiedad. Tomás hizo entonces un primer viaje a alta mar.

Media hora antes le había llamado Beatriz. Él le dijo que se había llevado a las niñas a cenar y que se las llevaría más tarde. Después le advirtió de que no las volvería a ver y más tarde la tranquilizó.

Tomás regresó de alta mar a las 23.30 horas y se fue a una gasolinera a comprar tabaco y un cargador para su móvil.

Después, pidió al vigilante del puerto cargar su celular. Tomás volvió a adentrarse en el mar y ahí se le perdió la pista.

Ya bien entrada la madrugada, envió mensajes a sus familiares y amigos en tono de despedida, según precisan fuentes de la investigación. Antes, alrededor de la 1.30 había hablado con Beatriz en un tono calmado, que hizo a la mujer tranquilizarse y pensar que sus hijas estaban durmiendo en casa de Tomás y que al día siguiente se las devolvería.

Cuando todavía no había amanecido, fueron los familiares y allegados de Tomás los que alertaron a Beatriz. Le comunicaron que el hombre les había mandado mensajes de despedida. A las 06.00 horas del miércoles, la madre de las niñas se desplazó hasta la Guardia Civil para denunciar los hechos. .

Tomás volvió a adentrarse en el mar y ahí se perdió su pista.

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